Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de enero de 2022

Miedo

 

La primera vez que sucedió nos pilló de improvisto. No sabíamos qué era o cómo pudo ocurrir. Simplemente pasó. La espera, el diagnóstico y las pruebas posteriores ensombrecieron la realidad: era una parte de nosotros o, al menos, también de mí.

La segunda vez, sin causa aparente alguna fue más duro e, incluso, más cercano si cabe. En ese momento la palabra milagro tuvo sentido por primera vez. Sin embargo, el miedo ya se había instalado en mi interior. Fue el pánico el que me llevó al hospital tras superar ese bache. Se quedó en una falsa alarma, pero el alivio no consiguió desterrar ese sentimiento de mi interior.

La tercera vez no acaeció; la medicación y los controles ayudaron a priorizar otros miedos que, por fortuna, sí se superaron.

La cuarta vez se transformó en dolor. Mis oídos escucharon lo que nunca habrían querido oír. No te preocupes, es mejor saberlo para enfrentarlo. Bonitas palabras vacías, carente de significado para mí, sobre todo cuando atañe a tu propia sangre.

La quinta vez es todos los días. Un malestar te hace ponerte en guardia, vigilar cada parte de la piel y tratar de mantener tu mente fría para evitar un ataque de ansiedad. No es fácil. No siempre lo consigo.

El miedo es una fuerza demasiado grande cuando pone en riesgo todo lo que te rodea, todo lo que tanto te ha costado conseguir; te limita como ser y, sobre todo, como lo que podría llegar a ser.

Emaleth

miércoles, 26 de mayo de 2021

Cada día que amanece...

 En algún momento ya hablé de la ansiada libertad que proclama con orgullo el individuo que nace en sociedad bajo el yugo de unas leyes y cultura ya preestablecidas a su nacimiento, pero me veo obligada a extenderlo debido a la situación actual. Recordemos, antes de empezar que todos tenemos derechos y deberes, aunque estos últimos son obviados en favor de los primeros.

Según la primera definición de la RAE, libertad es “la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y no de obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Esta última parte es clave, la que olvidan (entre otras cosas, me temo) los defensores de la misma. El individuo es libre y debe respetar unas normas, llámense obligaciones, para asegurar la libertad de sí mismo, de los demás y la convivencia entre todos ellos. El quebrantamiento de una norma es una decisión individual cuya consecuencia es conocida de antemano y, por tanto, aceptada de manera previa al acto. Al menos así debería de ser. Si ir de fiesta desoyendo toda prevención y normativa en una pandemia es libertad, también es parte de ella aceptar la multa por quebrantarla, asumir el posible contagio del virus para uno mismo y para el resto, admitir ser la causa de la muerte de otros, participar irresponsablemente en la saturación del sistema sanitario y, por tanto, empeorar la atención médica, así como alargar de una manera indefinida la permanencia de la enfermedad. Es innegable que hay muchas más implicaciones de distinta índole en las que ahora no me voy a detener, pero cabe destacar que para este tipo de personas la responsabilidad y culpabilidad siempre deriva en otros (usualmente y de forma poco original al Gobierno y los políticos). De ahí podemos considerar la séptima definición que obtiene la libertad según la RAE: “Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes” No hay nada más que añadir, señoría.

En conclusión, la libertad es algo más que la pretensión de hacer lo que me dé la gana cuando me dé la gana. Así pues, intentemos entre todos volver a esa libertad que reclaman esa parte de la sociedad, ya sabéis, a volver a quedar para beber y comunicarse a través de los teléfonos móviles, aunque todos compartan el mismo espacio…

Emaleth

lunes, 10 de febrero de 2014

El cuento del pastor y su rebaño


Si pensábamos que Esperanza Aguirre o Cospedal y Cia eran un cáncer para una sociedad democrática enferma de corrupción, de falsos políticos, de una monarquía obsoleta e infectada de mano larga, y de desigualdades, aparece un nuevo personaje que viene arrasando con sus ideas arcaicas: Alberto Ruiz Gallardón.

Cuando lo pienso, en el fondo, pero que muy en el fondo, casi me da pena el señor Rajoy. Se me asemeja a un pastor con aires de grandeza cuya carrera empieza gracias a una herencia un tanto inesperada.

Al principio, está orgulloso, ilusionado, autoconveciéndose de que eso que tanto anhelaba ha sucedido y que, por supuesto, ha sido por méritos propios. La asunción se transforma en ego y el ego en delirio. No hay problemas: su rebaño le admira, le guarda sumisión y, de esa tranquilidad surge un estado de duermevela en su cuidado propiciando las intrigas de unas ovejas que ven pasto más allá de los límites que se les ha marcado.

Las ovejas más osadas no aguardan y pronto se desvían del camino que les marcó su pastor acabando con todo aquello que consideren un obstáculo en sus fines.  Pronto, las acusaciones por los daños causados llegan y, el pastor, orgulloso, sigue defendiendo a su rebaño ignorando la sonrisa de satisfacción que en él se muestra: ya tienen el camino libre.

Mientras unas ovejas nunca cerraban la boca, una, tal vez la considerada negra, parecía ir a contracorriente de la opinión de las demás en las contadas ocasiones que se decidía a hablar. Sus declaraciones no eran mal vistas por las ovejas de otros rebaños pues se alejaban de elitismos y parecía considerar un estado de igualdad más pleno que las suyas.

Las ovejas siguieron distintos caminos y su pastor prodigaba cada vez menos explicaciones a una comunidad de pastores crispada por la situación económica, política y social del momento. Las ovejas habían sido muy avariciosas y pronto no pudieron evadir a la justicia y, por supuesto, el pastor poco podía decir a su favor. Fue entonces, en ese instante, cuando la pequeña oveja se quitó su disfraz y el lobo mostró su verdadera cara.

Dejando a un lado los rebaños y las ovejas, la inexistencia de clase política y la corrupción que impera entre aquellos que la conforman, posibilitan las actuaciones y decisiones más intolerables y, lo que es peor, la existencia de un estado democrático como el presente que permite a gente incompetente  ejercer como tales.

La nueva ley del aborto no es más que otra muestra de poder de unos gobernantes que se creen con derecho a todo sin valorar las repercusiones y el daño que ocasionan a la sociedad. Si las malformaciones o discapacidades no contravienen el derecho a la vida y si el aumento de la pobreza junto a las restricciones a la seguridad social y a las ayudas tampoco contrarían una vida digna, está claro que solo se defiende el derecho a vivir por vivir y no el cómo vivir.

Y esa es la gran pregunta que muchas familias se hacen todos los días: cómo pagar las facturas, cómo poder sacar a sus hijos adelante, cómo afrontar los recortes y las subidas de suministros e impuestos, y cómo hacerlo todos los días sin recordar a todos aquellos que la continúan dificultando y que hacen oídos sordos ante sus demandas refugiándose en el silencio, en la hipocresía y en la protección policial.

En el rebaño gobernante parece haber discrepancias y enfrentamientos así que lo principal es taparlo, volverlo a unir y todo lo demás…lo demás ya se arreglará a base de decretazo.
Emaleth

miércoles, 22 de enero de 2014

La incertidumbre del presente


Existe un reloj cuyas agujas marcan la cercanía o lejanía a la que nos hayamos de la destrucción del mundo y, por supuesto, la del hombre. En la actualidad, la inestabilidad de los países islámicos y la amenaza nuclear de Corea del Norte nos acercan como nunca a este desenlace. Cierto es que el número de conflictos y acontecimientos negativos es mucho mayor a lo anteriormente expuesto, pero la peligrosidad se mide en torno a su alcance.

Esta introducción no es más que un simple apunte para describir de forma breve la caótica situación del mundo actual. Pero la sociedad que compone cada uno de los países de este planeta prefiere cerrar los ojos y no ver. La ignorancia es la felicidad que les mantiene día a día y, si no es ésta, es el egoísmo pues “bastante tenemos con lo nuestro para encima arreglar lo de los demás”.

No importa las veces que estudiemos o recordemos momentos históricos pasados. Hay quien cree que la historia es un movimiento cíclico pero yo muchas veces solo veo la estupidez de los hombres repetida una y otra vez. Es esa precisamente la que hace que la cadena de sus decisiones arrastre reiteradamente las mismas consecuencias. En estos momentos, cuando miro al hombre, solo puedo pensar en una frase magistral de Unamuno: “Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será”.

Rousseau nos dijo que la libertad individual acababa donde empezaba la del otro. Hoy en día se habla de respeto, de aceptación, de diálogo, de igualdad, de libertad de expresión, y sin embargo, solo puedo ver a personas ineptas que se hacen pasar por políticos: dan vida a estos conceptos a través del discurso para aniquilarlos en la práctica a su antojo y voluntad. Y, mientras, qué sucede: lo de siempre. Preferimos ver “Sálvame” o discutir calurosamente en los bares sabiéndonos, una vez más, sabedores de todo.

La regresión del bienestar español en manos de un fascismo enmascarado de democracia no es más que uno de los múltiples puntos rojos que podemos encontrar en Europa. La tensión se siente, la creciente oposición entre dos bandos también, y solo el tiempo dirá en qué puede desembocar aunque ya los mayores empiezan a tener reminiscencias de tiempos pasados y, con toda la razón que les otorga su experiencia y conocimiento, empiezan a temer…

¿De verdad es el momento de refugiarse en el yo, en la indiferencia, en el pasotismo o es el momento de posicionarse y ser parte activa de un mundo del que no podemos desvincularnos? Tú decides pero, sea cual sea la respuesta, tal vez deberíamos antes recapacitar en las sabias palabras de Rockefouçauld: “Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes”.
Emaleth

martes, 8 de noviembre de 2011

El debate

Ayer, en principio, me negué a presenciar el debate político protagonizado por Rubalcaba y Rajoy ante las inminentes elecciones del 20 de Noviembre. Sin embargo, la curiosidad, siempre traicionera en el género humano, hizo que hoy empezara a verlo por internet con la pequeña esperanza de poder disfrutar de una verdadera conversación política. Lo sé, soy así de ilusa.

El debate, dividido en tres grandes bloques, se inició con la problemática actual más agravante: la economía y política de empleo. Debo confesar que es lo primero y último que vi porque la curiosidad fue rápidamente sustituida por la desilusión y, ésta, por el rechazo absoluto a seguir perdiendo el tiempo.

No puede haber debate político porque a pesar de existir un mismo origen de argumentación, ambos usan una línea de razonamiento distinta que impide una coherencia discursiva. Por una parte, Rubalcaba dividió su exposición en cuatro puntos:

• Origen de la problemática económica.
• Autocrítica (breve, eso sí)
• Propuesta y explicación (también breve) de soluciones inmersas en su estrategia política.
• Estudio del programa político contrario (algo novedoso) con las preguntas que consecuentemente pueden surgir de la lectura del mismo.

Hasta aquí, me lo crea o no, debo reconocer la grata satisfacción que me produjo este inicio. Llegué a creer que, tal vez, la situación actual podría haberles acercado mínimamente al verdadero hacer político. Pero, como bien expresa la sabiduría española: “poco dura la alegría en casa del pobre”.

Por su parte, Rajoy insistió en su actuación del último debate contra Zapatero: acusaciones, exposición constantes de números y fechas (menos mal que esta vez no hubo gráficas) y respuestas que brillaban por su ausencia.

Una vez más, gracias a la disparidad de argumentación, nos encontramos con una nueva conversación de besugos y repetida representación del tú más. En ese momento pensé en mis alumnos quienes ejecutan la misma función día tras día: uno, asemeja su actuación a la de otros tantos para justificar su proceder e intenta ofrecer a continuación una forma de compensación o de solución mientras, el otro, intenta brillar apoyándose en la simple culpabilidad del otro.

Si no tengo paciencia para escucharlo en críos, menos para hacerlo con unos adultos que deberían haber superado esa etapa con la madurez. Solo cabe en mi cabeza pensar que ya no nos tratan únicamente como tontos, sino que además nos toman como tal y, lo que acentúa mi preocupación es que yo misma empiezo a considerar si no tendrán razón por hacerlo….
Emaleth

jueves, 23 de junio de 2011

Asamblea de barrio - 15M

Ayer estuve en la asamblea de mi barrio. La verdad es que nos cuesta participar en la asamblea. Yo puedo comentaros las tres sensaciones (por llamarlo de alguna forma) que recorrieron mi cuerpo y que me impulsaron a no decir ni siquiera: "miércoles" cuando se veian opciones de días de la siguiente asamblea.

1.- Sentimiento de no saber muy bien como funciona esto. El permanecer a la expectativa por no saber muy bien que "hay que decir". Supongo que producto del cambio de una democracia que nos pide una papeleta cada 4 años a una democracia que nos pide participación real y directa. Es la misma sensación que despertar de un largo sueño e ir abriendo poco a poco los ojos... la garganta ronca y duele pues hacía mucho que no se usaba... la mente sigue en zozorra mientras poco a poco notas: "estoy despertando... ¿donde estoy?"

2.- Miedo al micrófono. Y ahí veo claro que es causa de un mal concepto del "Protagonismo". Todos seguimos cayendo en el error de ver como protagonista al que tiene el micrófono y nada más lejos de la realidad. La protagonista es la asamblea y cada uno de los que la formamos. El que tiene el micro solo lanza una idea, el protagonismo real es el discutirla si no estas de acuerdo o aplaudirla. Estamos acostumbrados a espectáculos y a tener derecho solo a ver oir y callar (como decía Galeano). Tenemos que romper este miedo y retar a la gente a que coja el micro por primera vez para dar su opinión... sobre todo al principio cuando se estan formando las asambleas. Luego ya habrá tiempo de limitar turnos de palabra y demás pero la clave es romper ese miedo inicial.

3.- Verguenza a decir una estupidez. Ante esto nadie esta libre, a todos se nos puede pasar una idea por la cabeza que luego resulta ser bastante "idiota"... sin embargo la suerte que tenemos es que hay una asamblea que elige entre todas las propuestas, que hay muchas mentes pensantes que pueden decirnos "creo que se te ha ido la olla". De alguna forma cuando damos una idea, una propuesta, una opinión nuestra red es la asamblea que nos salva en caso de no haber dado en el clavo. Y por otro lado esta verguenza limita la participación, hace que ideas buenas no salgan a la luz y es algo que YA no podemos permitirnos. Cuantas más ideas mejor, mas grande será nuestra libertad a la hora de elegir.

Supongo que todo esto se aprende andando, como casi todas las cosas, así que por mi parte adelante con la siguiente hasta que aprendamos un poco más como funcionar. Para un observador externo la asamblea de ayer puede verse como un casi fracaso... para alguien que sabe ver pasos, fue el primer paso, lleno de dudas, de una larga ruta.

domingo, 15 de mayo de 2011

La ironía de la vida

El mundo es cruel. No es una suposición, es una terrible verdad. Una gran parte de esa crueldad viene dosificada en cantidades ingentes del propio ser del hombre aunque, sin eximirle de su culpa, se debe reconocer otro agente activo que no es más que esas fuerzas constantes que no vemos y que, insistentemente, muchos filósofos han intentado definir con diferentes conceptos: el devenir, el mundo como voluntad, el materialismo dialéctico, lo dionisiaco…



El hombre se abriga en esta incertidumbre para explicar, y sobre todo, justificar fracasos personales en su vano y estúpido intento por controlar la naturaleza, el acontecer, ese caos en el que reina el aparente equilibrio de la realidad. En la antigüedad el filósofo, en su humildad, reconocía la limitación del ser humano, la corruptibilidad de la materia y lo mutable de su esencia. El conocimiento era, a su vez, limitado en tanto que superaba la capacidad del hombre para abarcarlo. No sólo eso, éste necesitaba de un ejercicio previo a la pretensión de llegar a conocer que abarcaba un tiempo que muchas veces alcanzaba una madurez avanzada.



Las herramientas actuales han cambiado, la información se acumula y se preserva pero la ignorancia ha aumentado: pretendemos ser superiores y capaces de dominar y afrontar esas fuerzas cuando no somos capaces de controlar nuestros propios impulsos amorales y primigenios. La adaptación y la convivencia con la irracionalidad de la vida son vistas como una fantasía del ayer. Todo el mundo tiene acceso a la información pero, ¿sabe distinguir entre la falsa y la verdadera?, ¿le importa hacerlo?, ¿sabe usarla correctamente?, ¿qué consecuencias puede obtener de su uso? No, no le importa y los intereses particulares justifican cualquier acto egoísta que ignora las implicaciones de una acción dirigida por un saber irresponsable que no toma en cuenta el después.



El hombre camina inexorablemente hacia su destrucción y no hay mayor certeza que saber que a pesar de todo el conocimiento del mundo, no aprende nada, se jacta de su vileza y muere con la venda aún intacta ante sus ojos.



“¡Es preferible no saber nada que saber mucho a medias! ¡Es preferible ser un necio por propia cuenta que un sabio con arreglo a pareceres ajenos! Yo-voy al fondo:-¿qué importa que éste sea grande o pequeño? ¿Qué se llama pantano o cielo? Un palmo de fondo me basta: ¡con tal que sea verdaderamente fondo y suelo!-un palmo de fondo: sobre él puede uno estar en pie. En la verdadera ciencia concienzuda no hay nada grande ni nada pequeño. (…)Donde mi honestidad acaba, allí soy ciego y quiero también serlo. Pero donde quiero saber, allí quiero también ser honesto, es decir, duro, riguroso, severo, cruel, implacable…”


Así habló Zaratustra-Nietzsche




Emaleth

martes, 29 de marzo de 2011

La Política ha muerto

Hace tiempo me prohibí hablar de política, incluso, controlé los impulsos de indignación que me impulsaban a contestar a esas personas que creen saber de todo y que malgastan su increíble ingenio en discusiones afincadas en los bares de barrio y en falsos debates televisivos donde muchos periodistas junto con otros que dicen serlo, compaginan su profesión con la de jueces, abogados, científicos, médicos…saltándose los años de carrera necesarios para tal fin.

¡Cómo es posible que España siga en crisis con tanto talento suelto desperdiciado! ¡Por qué no solucionar el mundo entero cuando todos los problemas de España estarían zanjados con un cambio de gobierno!

La indignación que siento hace que quiebre ese voto de silencio. A mi pesar, desconozco la respuesta a muchos de los interrogantes que colman la sociedad actual. Para poder hablar con certeza de alguno de ellos debería iniciar un estudio profundo sobre él que necesita obligatoriamente de un conocimiento y dominio preciso de la materia a tratar. Señores, entérense de una vez que la libre expresión es un derecho reconocido en la Constitución Española, pero no pasa de ser mera opinión así que dejen de intentar convencer a los demás de ella, dejen de creerse toda la basura que sale por la televisión e internet y, sobre todo, dejen de ir de listos porque el que habla sin saber solo manifiesta su ignorancia y queda como tal. Hay que hablar menos y practicar un poco más la máxima socrática de “Solo sé que no sé nada”.

Una vez dicho esto, expresaré desde mi punto de vista y con conocimiento de teoría política que sí poseo que la Política ha muerto y lo que vemos es un fantasma de ella contaminada por la corrupción, mal hacer y uso interesado de todos los incompetentes que creen practicarla.

La Política necesita deshacerse de muchos lastres para volver a su sentido originario, un sentido que parece igual de muerto que su gran teórico: Aristóteles. Debe iniciarse pues, un proceso catárquico desde su raíz que comprende principalmente a lo que entendemos por político, al sentido y dirección de los propios partidos políticos y a los votantes de un sistema democrático que es el que nos atañe en nuestra sociedad.


La catarsis para los griegos es el proceso de limpieza, de purificación y, en este caso, ha de venir posibilitado mediante la crítica y la visión de la política como lo que realmente es: una profesión y no una oportunidad de vivir bien a costa de los demás cuyo único requisito solicitado es tener derechos políticos. Sin embargo, en este pequeño paso ya nos damos de frente con el primer obstáculo: qué es crítica. Por desgracia, es un término que solo se asocia a los chismosos, a las vecinas…, a un sentido despectivo. Criticar no es insultar ni desprestigiar sino que es un proceso que consta de dos partes. La primera la aplicamos mal y la segunda nos es inexistente.

Una crítica consiste en estudiar una posición, una teoría, una situación…para vislumbrar que tiene de cierto, de válido, de útil…dentro del contexto al que pertenece y desechar lo erróneo, lo infructuoso, lo arcaico…Es entonces, tras quitar del todo la parte de maleza, cuando iniciamos la segunda parte sobre la base rescatada en el proceso anterior. En otras palabras, abandonamos la parte destructiva para iniciar la constructiva, la forma positiva de la crítica. España y los españoles adolecen de esta necesidad porque siempre es más fácil optar por la vía rápida: culpar a los demás de una situación que, en el fondo, nos atañe, directamente puesto que la permitimos todos.

No voy ni debo extenderme mucho más porque innumerables son las carencias del sistema político español y esta denuncia no pretende desarrollar ningún tratado político, pero sí enumerar de forma vaga ciertos aspectos que, abogan una vez más, por el sentido común y la crítica:

1.- Un partido político no es un equipo de fútbol. Una sociedad plural no puede permitirse ser representada únicamente por dos partidos y, aún menos, ser defendidos con la frivolidad radical con la que se hace, sin razonar, hablando de Zapatero o Rajoy como si de Belén Esteban o Campanario se tratase. Ambos no son más que los representantes de sus partidos, no nos olvidemos del resto de componentes que también participan en la dirección política. Unos partidos políticos que no se han cuestionado desde sus comienzos, no han evolucionado ni se han transformado. La sociedad española ha cambiado mientras que ellos se han quedados estancados en principios obsoletos, creados para un momento concreto y determinado. La sociedad y los partidos marchan por vías distintas, no hay conexión sino realidades distintas.

2.- Un debate político no es intentar desprestigiar a un oponente, ni enseñar bonitas gráficas a todo color, ni ofrecer sobornos a cambio de votos, ni representar un papel. Un debate político es ofrecer soluciones a los problemas del presente que garanticen la posibilidad de un futuro. Recordémosles que su compromiso es el mismo: trabajar y gobernar por y a favor de todos los ciudadanos.

3.- Los derechos políticos no bastan. Un político debe formarse como tal o ¿acaso creemos que la carrera de Ciencias Políticas o la asignatura de Filosofía Política se crearon para rellenar créditos? No solo eso, deben añadir y acreditar, igual que todo hijo de vecino, que se tiene la titulación necesaria para ocupar una determinada cartera de ministros. Es intolerable que un ministro pueda pasearse por cada uno de los ministerios con la única cualificación de ser político.

4.- Ningún partido político debe atender a sentimientos de amistad y fraternidad interna para justificar y permitir la presentación de una persona con conflictos judiciales a un cargo público. La presunción de inocencia prevalece en España pero no consigue ocultar la poca vergüenza de mucho oportunista. Hablar de valores y exigirlo son temas muy loables si la hipocresía se aparca a un lado y se empieza a predicar con el ejemplo.

5.- La política exige tomar medidas que nunca agradarán a todos. Una sociedad plural ya enuncia la diversidad en su interior y, aunque si bien es cierto que el diálogo es necesario para entablar un entendimiento, no es menos cierta la necesidad de decir No. Gobernar no es intentar agradar ni complacer a un mundo globalizado, sino salvaguardar los intereses patrios mediante relaciones diplomáticas de igual a igual y no de servidumbre.

6.- Dejemos a Franco, a la dictadura, a González, a Aznar y compañía para los libros de historia. ¿Hasta cuándo deberemos seguir escuchando sus nombres en una actualidad que ya no les corresponde? ¿Desde cuándo la política se reduce a un nombre, a un hombre, a una fecha, a un hecho en concreto? ¿Por qué retrotraer la mirada al ayer en búsqueda de un pasado distorsionado por el tiempo, los recuerdos, las experiencias, incluso, idealizado por la situación del presente cuando lo que se necesita es combatir el ahora con las posibilidades del hoy en pro del mañana?

En definitiva, muchas preguntas se me plantean, muchas respuestas se escapan a mi saber pero la evidencia de la muerte de la política campa por doquier a donde quiera que mis ojos se posen y un réquiem en su memoria por cada conversación que mis oídos escuchan.

Emaleth

martes, 1 de marzo de 2011

La generación perdida

Nombre que recibimos la generación de jóvenes nacidos en los años 80. De nosotros se dice que somos los mejores preparados, aquéllos que vivimos una cuenta atrás entre la desaparición de la EGB, BUP y COU junto con el inicio de una torpe, polémica y ya larga andadura llamada LOGSE.

Los saberes se diversificaron aún más, las fotos pasaron a ser los verdaderos protagonistas de los libros, las técnicas de estudio sustituyeron en importancia al propio estudio, los psicólogos empezaron a llenar un lugar escolar hasta entonces inexistente y la amenaza de repetir curso perdió el temor que confería hasta entonces.

¿Mejor o peor sistema? Poco importa ya cuando la mirada al futuro es la que condiciona el presente. Lo único que sé es que las soluciones y apoyo para esta generación parecen inexistentes. Eso sí, ya tenemos un nombre para pasar a la historia y un blog creado por profesionales y pequeñas empresas para que descarguemos nuestro pesar y frustración. Gracias a todos ellos la generación perdida puede estar más tranquila: tenemos una buena formación, psicólogos gratuitos en la red y el mal de muchos consuelo de tontos (tener una oportunidad un trabajo, un hogar y una familia no ¿eh?, que no se puede tener todo en esta vida).
Emaleth

jueves, 24 de febrero de 2011

Y morirá...

Qué es la libertad es la pregunta inicial con la que se pone en contacto al joven estudiante con la filosofía. Su primer acercamiento al pensamiento, a la reflexión. Todos creen saber la respuesta y la arrogancia de la juventud no les deja ver las distintas posibilidades que ondean en el horizonte. Tampoco les importa, tienen todo cuanto desean y limitan su libertad a los horarios y mandatos paternos.

El primer contacto con la filosofía no les descubre nada pues todo lo saben y esa asignatura no es más que algo que deben aprobar para seguir pasando de curso. Para qué intentar entenderla si no existe, si no tiene ninguna práctica en la realidad y el que la estudia no es más que un loco y alguien raro sin amigos. Algún loco sí que hay pero el problema de una conversación no es la locura, son los distintos puntos de vista, el análisis que hace imposible el entendimiento entre ambas posturas.

Libertad: opción a elegir. Nada más. ¿Un poder ilimitado? Parece sencillo si no tomamos en cuenta el ámbito en el que vivimos: la cultura, la sociedad, la política, la economía, la familia…y aún más si olvidamos que cada acto fruto de una elección produce innumerables e indescifrables consecuencias.

La libertad solo es un problema más entre tantos a los que deben y deberán enfrentarse en el futuro. Su vida hedonista acabará y entonces se preguntarán quienes son en un mundo que les es ajeno, al que temerán y todo habrá sido por no intentar comprenderlo. La arrogancia morirá junto a la juventud y el orgullo será la única causa que no le permita mirar atrás intentando alcanzar a ver lo que antes no tenía sentido alguno para él…
Emaleth

miércoles, 27 de enero de 2010

Si pusieramos huevos...

Hoy voy a dejar de lado “lo que más me gusta” que es imaginar y crear historias nuevas con palabras que ya van camino de ser ancianas y quiero hablaros de un tema, en el que sin duda cada uno tenemos una sensibilidad y lo vemos desde una perspectiva. Seré irónico, sarcástico y manejaré la burla para provocar en ti un comentario y una posible discusión, ¿lograré mi objetivo?... allá voy:

===========


Estoy completamente seguro de que la madre naturaleza se ha equivocado con nosotros.

La evolución, con sus mutaciones, ha ido dotando a los animales de ventajas con respecto al entorno. Clásicos ejemplos como el cuello de la jirafa o las garras del león son sólo una pequeña parte de cambios de los que nacieron nuevas especies de seres vivos con mayores posibilidades de supervivencia. Y es que, como decían en Jurasic Park, “la vida se abre camino”.
Unas de las mejoras más importantes en el sistema de reproducción fue la aparición de los mamíferos. De la puesta de huevos, donde el vástago quedaba expuesto a los agentes externos, incluso durante la gestación, se dio el gran salto al mamífero. La fecundación y la gestación se producía en uno de los lugares más seguros del mundo para el animal que estaba a punto de ver la luz: el seno materno.

Pero la ingenua madre naturaleza, que después nos dotó de dedos prensiles y de inteligencia, no se dio cuenta de que el ser humano no debería haber sido mamífero... nunca pensó que el peligro para la criatura en formación pudiera estar en sus propios padres.

Pensemos cómo cambiaría nuestra perspectiva sobre el aborto si pusiéramos huevos:

¿Cuánta gente que aborta sería capaz de lanzar el huevo que acaba de poner contra un muro?
Si les dijeran a las madres de un embarazo inesperado que no van a tener que “cargar” con el bebe durante 9 meses en su seno... ¿sería más fácil donar en adopción al huevo?
¿Los científicos considerarían ser vivo al huevo fecundado o cuando hace eclosión?
¿Los hombres seríamos más conscientes de nuestra responsabilidad de padres al cuidar al huevo a medias con la madre hasta que nazca el pollo?

Yo estoy convencido de una terrible verdad: habría muchos menos abortos si pusiéramos huevos.

Lo primero, por una cuestión de perspectiva: el ver al huevo como algo independiente nos haría pensar en él como algo vivo con mucha más facilidad que al cigoto.
Lo segundo, por una cuestión de comodidad: yo creo que cuando se habla de que el tener un bebe va a destrozar la vida de una muchacha se piensa mucho en su imagen durante los 9 meses de embarazo, de lo que pensará la gente del entorno, de lo que significa perder casi un año de su vida. El poner un huevo es rápido, da menos que hablar y requiere menos esfuerzo para librarse de él (en caso de querer hacerlo).

Incluso se replantearía el tema de los huevos fecundados fruto de una relación casual o incluso provenientes de un delito de violación. El huevo va a portar a un ser vivo fruto de una equivocación o de una monstruosidad... ¿pero el huevo tiene la culpa de ello? Yo soy de la idea de que todo huevo debería ser fecundado desde el amor y por amor (llamadme romántico) pero eso no quiere decir, en ningún caso, que no haya que dar la oportunidad de vivir a otros huevos fecundados en otras circunstancias. El huevo está fecundado a causa de un error, pero no tiene por qué pagar nada por ese error... y el decir que es por su bien, que es mejor hacer con él una tortilla antes de que viva en un clima complicado me parece una monstruosidad disfrazada de oveja, que son mucho peores que los monstruos que no engañan y parecen lo que son.

Conclusión: La naturaleza se equivocó. En más de 40 millones de casos cada año en el mundo, el seno materno no es el lugar más seguro del planeta.

Si pusiéramos huevos, otro gallo cantaría...¿o no?.

Emilio

miércoles, 1 de julio de 2009

Sentimientos Inspirados

Como una ráfaga de viento en una habitación cerrada la inspiración llega hasta mi, se sienta en mi regazo y me mira. Desde ese momento escribo sin remedio, con la seguridad de que ahora, en este instante no hay nada mejor en el mundo que cada pulsación de un teclado.

¿Qué historia puedo contar? Nada que no este dentro de mi, de una forma u otra. Pero, al mismo tiempo, la imaginación transforma cada palabra hasta alejarlas de mi y de mi pequeño universo. ¿Qué ocurre en el ser humano cuando trata de escribir lo que define como sentimientos? El hombre no es capaz de forjar sentimientos, ni de encerrarlos en un papel, pantalla o cuadro, el arte no puede adueñarse de ninguno de ellos, por pequeño que sea... sin embargo, cada párrafo, línea, imagen o figura creada tiene el poder de provocar en el “espectador” un sentimiento nítido.


Y es que, en el arte, el árbol que cae en medio del bosque sin que nadie lo presencie... no realiza ningún ruido.

Emilio

domingo, 21 de junio de 2009

No puedo

Sé lo que debo hacer pero no puedo. Fuerzas invisibles me atrapan y me llevan. Crean escusas en mi mente que no sé de donde vienen ni a donde van. ¿Por qué me ocurre esto?. Tal vez tu tienes una respuesta. Podría llamarlo pereza, o miedo... ¿pero miedo a que?. Sé lo que quiero hacer, pero no lo hago. El tiempo juega en mi contra y pasa indiferente entre mis letras hasta que de pronto, deja de ser "el mejor momento" y regresa solo "un momento más". Tal vez el problema es que sé lo que debo hacer, lo que quiero hacer... la indecisión es la única forma de vida en la que la indiferencia no es un motivo de sufrimiento (¿o tal vez debería decirlo al revés?). Sé que si no lo hago yo, nadie vendrá a hacerlo por mi... y más aún, no me gustaria que viniera otro a hacerlo... ¡porque quiero hacerlo!, pero no puedo, ¿de donde sacar la fuerza?, no puedo vencer, no puedo, no puedo, no puedo...

Tal vez todo se base en dejar de pensar en cómo, dejar de derribar barreras invisibles, dejar de vencer miedos imaginarios... y, sencillamente, hacerlo.

Emilio

miércoles, 27 de mayo de 2009

Ilusiones y decepciones

Abro los ojos. El comenzar un nuevo día siempre significa nuevos horizontes, nuevos intentos por concluir proyectos que se quedaron atrás, nuevas personas a las que conocer, nuevos propósitos que formar y alcanzar de cara al futuro…y entonces piensas ¿qué tipo de persona puede pensar de esa manera? ¿el que escribe libros de auto ayuda? ¿el que vive en el país de Nunca Jamás? Sí, abro los ojos para ser consciente que una noche más no he dormido ni descansado como mi cuerpo necesita porque las preocupaciones, los nervios, las obligaciones, las necesidades invaden mi mente hora a hora sin distinguir si es de día o de noche.

Después de prometerme que esa noche intentaré ir a dormir antes, soy consciente del miedo que me atenaza con la misma intensidad que el sol lo hace con la noche. Miedo a seguir esclavizada a la rutina, miedo a que las ilusiones se conviertan en barreras, en unos obstáculos tras los que no haya más que decepción a pesar de la superación, miedo a volver a estar equivocada, miedo a caer y empezar de nuevo desde cero, miedo a que el optimismo se desvanezca por la frustración.

Nunca me ha asustado el enfrentarme a esos miedos, lo que me paraliza de terror es precisamente que ya no tenga fuerzas para hacerlo. Para conseguir lo que uno quiere hay que luchar pero, ¿cuántos combates puede aguantar un alma que solo sabe besar el suelo del ring? No es autocompadecerse, es ser sincero con uno mismo para no caer en la locura, es comprender lo que a todos nos asalta alguna vez antes de conciliar el sueño o al despertar una mañana.

Es entonces cuando me desperezo, me levanto y sonrío pensando que todavía hay oportunidades para mí, ilusiones y sueños por cumplir porque las decepciones no son más que momentos o situaciones puntuales que en el devenir de nuestras vidas pueden llegar a significar el principio de lo bueno del hoy y del mañana.
Emaleth

viernes, 15 de mayo de 2009

En busca de un pequeño consuelo

Cerró los ojos. Una gota de sudor frío recorrió el dorso de su nuca hasta que el cuello de una fina camisa frenó su recorrido. Pensó en lo curioso que era la mente humana, un terror te paraliza y en vez de buscar una luz que ilumine la oscura desesperación de la que eres presa, te preocupa la más pequeña reacción de tu cuerpo. Una sonrisa, tal vez forzada, pero ese leve pensamiento lo requería. Se sintió estúpido pero no había nadie que pudiera reprochárselo ni juzgarle por ello, ahora sólo importaba recordar que incoherente acto le había llevado hasta allí, qué deseos insatisfechos le habían llevado a ser lo que era pues la seguridad del pasado había desaparecido y, con ella, todo el sentido de los acontecimientos posteriores. No, asumía su culpabilidad, nunca había sido un cobarde y, aun estando en el borde de ese precipicio que limita la monotonía de la coherencia, no iba a volverse atrás y responsabilizar a cualquiera pues, cualquiera tampoco le era suficiente para decelerar el latido de su corazón.

Silencio. Sus ojos permanecían cerrados. Era un silencio acompasado por una respiración entrecortada que competía con cada pequeño gemido que involuntariamente salía de su boca. Podía controlar la intensidad del dolor pero desconocía como hacerlo desaparecer para siempre. Sin embargo, eran las imágenes que su mente todavía se esforzaba por retener las que atenazaban cada músculo de su cuerpo y contaminaban sus recuerdos con aterradoras pesadillas.

La lluvia caía fría pero ni siquiera el agua fría había sido capaz de apagar la rabia que su alma retenía, esa rabia que había ido acumulando con el paso de los días, de los meses, de los años. No le sorprendía, era algo que se adquiría en cualquier maldita ciudad de este mundo, de esta mal llamada época de progreso que ahoga la esencia del hombre. Sí, era como nacer con una enfermedad crónica, heredada genéticamente, cuya curación dependía del sometimiento y de la carencia de voluntad de cada individuo. A pesar de todo, no era más que otro tedioso día dentro de una tediosa realidad que había aprendido a aceptar con el paso del tiempo.

Resignación. Una botella de vino abierta sobre la mesa, inundando con su aroma la fría habitación de un hombre solo que había olvidado lo que era amar y ser amado. Ya ni siquiera el alcohol era capaz de proporcionarle calor. No importaba, aún la lectura le otorgaba el consuelo que anhelaba, en ella podía evadirse de la tortura de lo real para descubrir mundos paralelos desbordados por la fantasía de otros y dados forma por su propia imaginación. En esos momentos la palabra libertad cobraba significado, la cadena del debe ser transformaba en la del puede anestesiando el dolor producido por la impotencia de la rutina, del fracaso de sus sueños sin oportunidad a realizarlos.

Cada noche se sumergía en ese estado narcótico en busca de un pequeño consuelo. La habitación desaparecía y él quedaba en la nada desatando sus deseos reprimidos hasta que la conciencia le devolvía el peso de la realidad como si de unos grilletes se tratara.
Vanesa

martes, 24 de marzo de 2009

Dramatika

La más prestigiosa galería de arte de la ciudad se había puesto al servicio de la fotografía. El nombre de la exposición: Dramatika. En ella iban a ser expuestas fotos tomadas en conflictos bélicos, en momentos terribles del ser humano, en medio de las desgracias que azotaron a muchedumbres.

Nadie que pasará por aquella galería quedaría impávido.

Se hicieron copias enormes de las fotos más famosas:
La foto de kim, aquella niña que corría desnuda tras ser quemada por napalm en la guerra de Vietnam. Foto tomada por el fotógrafo vietnamita Huynh Cong Ut y con la que logró el premio Pulitzer.
O la foto de Kevin Carter (otra ganadorá del Pulitzer) en la que se veía a un buitre a la espera de que una niña de Sudán muriera de hambre para tener su propio banquete.
También se podían presenciar, casi en tamaño natural, escenas de muerte captadas con una cámara, esta vez por Eddie Adams en la ejecución de Saigon.
Y así, muro tras muro los visitantes de la galería veían impactada su retina con terribles imágenes hasta que un brillo familiar para algunos, remotamente olvidado para otros, surgía en cada pupila.
Thich Quang Duc envuelto en llamas en su protesta pacífica ante el teleobjetivo de David Halberstam seguido de la agonía de Omayra, recogida por el fotógrafo Frank Fournier, daban como punto final al viaje del visitante en lo mas profundo del dolor, crueldad y tristeza del ser humano.

Sin embargo, cuando aquella exposición parecía que no podía llegar a más el director de la galería expuso, en varios medios de comunicación locales, que iba a abrir una nueva sala que superaría al resto, toda ella con fotos inéditas y desconocidas, pero igual de dramáticas que las ya expuestas.
La apertura de la nueva sala creó una gran expectación. ¿Cómo era posible que fotografías como aquellas hubieran permanecido ocultas hasta entonces?. Mucha gente esperó impaciente para entrar por la puerta el día que la nueva sala se abrió al público.
Pero pronto las caras de expectación y curiosidad quedaron remplazadas por unas de decepción e incluso de enfado al sentirse estafados. La nueva habitación era cuadrada, en sus paredes rebosaban miles de fotos desenfocadas, lanzadas sin flash, tal vez por intentar hacerse demasiado rápido o con la imagen distorsionada por un mal movimiento de muñeca. En el centro de la habitación había una montaña de cámaras de muchos tipos, antiguas y nuevas, profesionales y compactas, de varios tamaños y diseños, pero todas ellas tenían algo en común: estaban rotas, probablemente por una caída.

Pronto la nueva sala estuvo desbordada de murmullos desaprobatorios hasta que el silencio se rehizo cuando el director de la galería habló para explicar el por qué de aquel nuevo aporte a la exposición Dramatika.

“Todos hemos podido contemplar las fotografías que dieron a conocer terribles sucesos de muchos confines del mundo. También todos sabemos que estos sucesos se han dado en muchas más ocasiones que cuando fueron tomados por aquellos reconocidos fotógrafos e incluso, con toda seguridad, suponemos que otras muchas personas, con cámara en mano, presenciaron momentos similares. Esta parte de la galería hace honor a esta gente anónima que no tuvo el suficiente pulso, calma ni serenidad ante la desgracia del hombre como para obtener una foto nítida. Todas estas fotos son las fotos mal hechas ante el dolor más crudo que logró conmover hasta tal punto al autor que no fue capaz de conseguir retratarlo”

La gente asombrada volvió a recorrer las paredes con la mirada y esta vez, por alguna extraña razón, las imágenes resultaron ser impactantes. Lo primero por el número. Las fotografías del tamaño de una cuartilla tapaban casi la totalidad de las cuatro paredes. Miles de fotografías, de malas fotografías, formaban el mural de la última sala de la exposición. Entonces los susurros cambiaron y los visitantes trataban de dar ahora sentido a cada una de las fotos que allí se encontraban: “esta figura debe ser una niña...” “esta debe ser en una guerra...” “oh, Dios mío, este borrón parece una montaña de cadáveres” y las lágrimas no tardaron en aparecer en los emocionados rostros de los que contemplaban aquellas imágenes que nunca habían merecido ser contempladas.

Fue un fotógrafo, cómo no, que trabajaba en el periódico local el que hizo la pregunta que a algunos les había comenzado a surgir: “¿y las cámaras rotas de en medio de la sala? ¿tienen algún sentido?”

“Oh, esas” – respondió el director mirando al montón de mecanismos con unos ojos que trataban de ver mas allá de lo evidente – “también son un homenaje... pero esta vez a los fotógrafos que, en el momento más importante de su carrera, no pudieron seguir siéndolo, lanzaron su cámara al suelo y actuaron como seres humanos ante la desgracia que les rodeaba dedicando todo su esfuerzo en ayudar al necesitado.”

Emilio

lunes, 9 de marzo de 2009

Mi peor pesadilla

Despierto.

Un nuevo día de mi vida comienza, pero noto que algo ha cambiado. Cuando ayer cerré los ojos era uno pero ahora… ahora mismo soy otro.
El cambio es sutil, pero lo percibo en toda su profundidad. ¿Qué dirán el resto? ¿se darán cuenta? … si realmente me conocen lo percibirán “alto y claro” y pronto descubrirán que la persona de la que eran amigos, familia o amantes murió ayer para dejar paso a mi yo de hoy. Actuarán como si fuera aquel pero ese quedó atrás perdido entre alguna de las fases del sueño.
Una decisión macabra entra en mi mente: el arte del disimulo y el drama será mi aliado.
Procuraré interpretar el papel de aquel que fui y que todos conocen, encerrando en una cárcel en lo más oscuro de mi alma al nuevo que soy. No es una buena solución, mi experiencia me dicta que toda mentira acaba estallando… cada vez que abra los ojos más me vale tener fuerza suficiente para ahogar a mi nuevo yo antes de que su voluntad se haga fuerte y quiera vivir acabando con lo que fui.

Mientras tomo esta decisión en mi corazón nacen dos preocupaciones:
¿y si acabo olvidando quien fui, cómo proseguiré el engaño?
¿y si acabo olvidando quien soy, cómo dejaré de ser algo más que un títere de mis recuerdos?.
Cierro los ojos.

Duermo.
(y muero)

Emilio

miércoles, 25 de febrero de 2009

Puzzle

Al nacer somos una página en blanco, lienzo a pintar, libro a escribir, historia sin contar... Miles de comparaciones y metáforas se han utilizado para describir ese momento en el que potencialmente lo somos todo y realmente, por nosotros mismos, no podemos nada.

Yo voy a plantear una posibilidad más... nuestra vida comienza con una mesa color caoba vacía. El reto que tenemos ante nosotros es la construcción de un peculiar puzzle del que no conocemos la imagen y del que vamos recibiendo piezas de una en una, poco a poco, sin saber muy bien el número total, su orden, ni marcos que lo limiten.

¿Te gustan los puzzles? Entonces este pequeño texto te lo dedico a ti.

A medida que vamos viviendo, se va conformando nuestra personalidad, van apareciendo las primeras piezas. Cada situación de nuestra vida nos muestra un poco más de lo que somos, un poco más del milagro que se esconde tras nuestra piel. Cada pieza es única. Algunas son claras, otras confusas, tintadas de negro y tristeza o envueltas en momentos borrosos como tras una borrachera, llenas de luz, conflictivas, de diferentes formas y tamaños.

A veces insistimos en intentar encajar una pieza donde no corresponde (o debería decir “cuando” no corresponde), otras no nos damos cuenta que, para que esa pieza entre en nuestro puzzle, a lo mejor hace falta girarla, darle una nueva perspectiva. Hay momentos en los que son los demás los que ven antes que nosotros donde va esa pieza concreta, pero no se coloca hasta que nosotros no lo hagamos, ellos no pueden tocar nuestro puzzle.
Incluso,en ocasiones, tratamos de encajar piezas al revés porque no queremos volver a verlas... pero el tenerlas bocabajo sobre nuestra mesa lo único que consigue es que resalten sobre el resto consiguiendo un efecto contrario a la intención y haciendo que nos acordemos en muchos momentos de ellas.

Cada momento inolvidable es una de las piezas de este puzzle, del que no conocemos su imagen, pero del que nos han dado la garantía cuando lo compramos de que todo encaja.

La imagen final... ¿es nuestro destino?, no lo creo, pero si estoy seguro de que la imagen que se muestra es muy bella.

Muy probablemente nunca veamos el puzzle completo. Piénsalo, debe ser increíble tener esa sensación al final de tus días de que toda tu vida encaja, haber logrado encontrar el lugar de cada alegría y tristeza, dar sentido a las desgracias y disfrutar al máximo de cada momento feliz...y poder sentir que Tú y tu vida sois uno ¡y a pesar de todo mantener la sonrisa y una maravillosa paz!

Hasta entonces es necesaria una poca de imaginación para comprender que se esconde tras las piezas de nuestro puzzle.
Sólo Dios nos ve como puzzles completos desde el primer instante en el que existimos y ante eso poco puede hacer salvo amarnos, amar a cada hombre porque cada uno de nosotros esconde una maravilla ¿o tal vez lo ve porque nos ama?.

Y es que es posible que sólo aquellos que nos aman sinceramente descubren las figuras que para nosotros quedan escondidas y se maravillan ante la belleza del conjunto, donde nuestras líneas imperfectas sumadas a nuestras virtudes nos hacen realmente seres únicos de este mundo. Cuantas veces habremos escuchado la frase: “pero, ¿qué verá en él?”... tal vez lo que ve es una pequeña parte de la imagen que realmente es ÉL.

No olvides sacar la pieza que te deja cada momento que vives y buscar donde encaja en tu puzzle... pues cada momento que vives te acerca a lo que realmente eres

Emilio

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Teoría del... BUSCATE LA VIDA

La exigencia de los plazos me oprime. El tiempo pasa y me siento culpable de tener retenido esta secuencia de puntos mientras minuto a minuto se construyen los días.
Esta desagradable sensación me hace revolver en armarios y antiguas conversaciones en busca de algo que no desentone y poder dejarlo en estas páginas.
De pronto, unas palabras me dieron una pista: buscate la vida.
Sabía que había escrito alguna vez algo alrededor de aquellas tres palabras. Y, sin muchos problemas, he encontrado el origen y destino de lo que entonces llamé (y hoy llamo): teoria del... BUSCATE LA VIDA

Y es que el "Buscate la vida" es una respuesta aparentemente muy borde a cualquier pregunta...

Pregunta: Perdone, ¿tiene hora?
Respuesta: Buscate la vida

P: ¿Cual es su nombre?
R: Buscate la vida

P: ¿Estudias o trabajas?
R: emm... buscate la vida

"Buscate la vida"... la borde-respuesta universal.

Sin embargo yo quiero dar un nuevo valor a esa respuesta, pero no tanto para decirsela a los demás (que no hariamos otra cosa que ser bordes con la pobre gente que nos rodea), sino para repondernos a nosotros mismos a preguntas que nos planteamos nosotros mismos.

Porque puede que merezca la pena que nuestra primera respuesta a cualquier problema sea, al menos, gastar un minuto en buscarnos la vida.

En serio, plantearoslo... para cualquier tarea que tenemos que realizar en tu trabajo(por poner un ejemplo), ante cualquier problema que surge en el día a día, ¿cual es nuestra actitud?: pasiva a la espera que nos respondan una pregunta (que a veces ni planteamos) o activa... incluso proactiva "buscandonos la vida".

Se abre el turno de debate...

Emilio

viernes, 28 de noviembre de 2008

Epitafios de Westminster Abbey

Le encantaba complicarse la vida. Se lo decía todo el mundo, que era un bicho inquieto, que la Tierra no giraba más deprisa para que a él le diera tiempo a recorrerla y que se dejara de sueños imposibles propios de una juventud que estaba llamada a agotársele en breve.

A veces pensaba en su epitafio, sobre todo o con especial frecuencia desde que había visto los ingleses, vidas hábilmente resumidas en cuatro líneas con sus logros y miserias. La suya tenía más de lo segundo que de lo primero (como todo el mundo, aunque pocos lo reconocieran), pero aún así se negaba a que su tiempo respirando se redujera a un par de sintagmas entre los paréntesis del nació y del murió. No obstante, bien pensado, era absurdo preocuparse por la trascendencia de un epígono en Times New Roman que nunca llegaría a leer.

Por eso mismo y por él mismo (propósito egoísta y orgullosamente reconocido) le gustaba que le insultaran llamándole irreflexiva aguililla (curiosa a la par que astuta) pues sólo así podía alcanzar las oportunidades más recónditas y las ilusiones menos manidas.

Que los demás construyeran sus días previsibles y sueldos fijos, hipotecas mortuorias y niños que les sacaran los ojos, porque lo que era él lo tenía muy claro: haría lo imposible para que ésta, la síntesis de su vida, le llevara al escritor de turno algo más que los protocolarios cinco minutos.

Vicky