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miércoles, 26 de mayo de 2021

Cada día que amanece...

 En algún momento ya hablé de la ansiada libertad que proclama con orgullo el individuo que nace en sociedad bajo el yugo de unas leyes y cultura ya preestablecidas a su nacimiento, pero me veo obligada a extenderlo debido a la situación actual. Recordemos, antes de empezar que todos tenemos derechos y deberes, aunque estos últimos son obviados en favor de los primeros.

Según la primera definición de la RAE, libertad es “la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y no de obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Esta última parte es clave, la que olvidan (entre otras cosas, me temo) los defensores de la misma. El individuo es libre y debe respetar unas normas, llámense obligaciones, para asegurar la libertad de sí mismo, de los demás y la convivencia entre todos ellos. El quebrantamiento de una norma es una decisión individual cuya consecuencia es conocida de antemano y, por tanto, aceptada de manera previa al acto. Al menos así debería de ser. Si ir de fiesta desoyendo toda prevención y normativa en una pandemia es libertad, también es parte de ella aceptar la multa por quebrantarla, asumir el posible contagio del virus para uno mismo y para el resto, admitir ser la causa de la muerte de otros, participar irresponsablemente en la saturación del sistema sanitario y, por tanto, empeorar la atención médica, así como alargar de una manera indefinida la permanencia de la enfermedad. Es innegable que hay muchas más implicaciones de distinta índole en las que ahora no me voy a detener, pero cabe destacar que para este tipo de personas la responsabilidad y culpabilidad siempre deriva en otros (usualmente y de forma poco original al Gobierno y los políticos). De ahí podemos considerar la séptima definición que obtiene la libertad según la RAE: “Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes” No hay nada más que añadir, señoría.

En conclusión, la libertad es algo más que la pretensión de hacer lo que me dé la gana cuando me dé la gana. Así pues, intentemos entre todos volver a esa libertad que reclaman esa parte de la sociedad, ya sabéis, a volver a quedar para beber y comunicarse a través de los teléfonos móviles, aunque todos compartan el mismo espacio…

Emaleth

viernes, 15 de enero de 2016

Actualidad política: ¿Novedad o más de lo mismo?

El año 2016 empezó como terminó el 2015: la incertidumbre en el escenario político democrático español y la inagotable e insufrible campaña catalana de desmembramiento estatal.
Si un rayo de esperanza nos deslumbró con la renuncia y rendición de Arturo Mars, un nubarrón se encargó de ocultarlo bajo acciones más que cuestionables y argumentaciones sin sentido. Sin duda, en la actualidad, Platón hubiera suplicado por la existencia de sofistas: al menos sabrían hacer discursos y buen uso de la palabra…otra cosa son las intenciones.
Las elecciones generales de finales de año me fueron igual de indiferentes que las anteriores: mismos argumentos, mismos reproches, mismos datos económicos y sociales…donde la única novedad consistía en la participación de nuevos partidos que se servían de su aún inocencia política para arremeter contra el bipartidismo octogenario que sufrimos casi desde el inicio de la democracia.
“Mismos perros con distintos collares” decía mi abuelo. No sé si yo afirmaría lo mismo, lo que sé realmente es que la novedad solo reside en la imposibilidad de una mayoría absoluta por alguno de los partidos. El resto ya lo conocemos de sobra: palabras de campaña que se las lleva el viento para ser sustituidas por la búsqueda de acuerdos favorables no siempre para el votante.
El auge de los debates y el intento de los periodistas por hacerlos parecer diferentes me parecieron absurdos. El grupo Antena Tres Media enumeró una serie de preguntas de interés general y los candidatos las respondieron, si es que lo hacían, de igual manera a cuando se presentaba un tema y se les daba tiempo para exponer su punto de vista. La novedad una vez más brilló por su ausencia, y si la hubo, tal vez fue la ausencia del Presidente del Gobierno en uno de ellos.
Si a mí me hubieran preguntado en las últimas elecciones como ciudadana cuál sería la cuestión que plantearía a un político, fuese del partido que fuera, lo tendría muy claro: De todo lo que proponen, ¿qué se pueden llevar realmente a cabo de su programa en un Estado que obedecerá a pactos entre partidos enfrentados en sus ideales y cuya aprobación depende del permiso último de Europa?
Ya es tarde…La cifra del final del año cambia el uno de enero, pero la situación política decadente, absurda y de patio de colegio sigue, para mi pesar, igual.
Emaleth

martes, 27 de enero de 2015

La inexistente libertad de expresión

Un concepto destacable y diferenciador en las democracias actuales respecto a regímenes autoritarios o totalitarios es, precisamente, el derecho a la libertad de expresión. Presumimos de él sin ningún pudor y, con orgullo, lo exhibimos como signo de individualidad frente al pensamiento colectivo imperante. Suena bien pero temo que se aleja de la realidad porque, hoy en día, liberar una afirmación, sea objetiva o no, asemeja al acto de rebeldía de un adolescente a sus progenitores por no ceñirse y aceptar lo impuesto. En ambas situaciones, no tendrá razón y sí castigo.
Con el paso de los años, teniendo siempre en mente a aquél adolescente, el individuo aprende a morderse la lengua para evitar conflictos y, sin duda alguna, parece la elección correcta si escuchamos al sentido común. El verdadero problema y peligro es cuando esto se da en el ámbito político, social, económico y cultural.
La gente tiene miedo a expresar sus opiniones o argumentos por el mero hecho de que la etiqueten en un grupo mal visto por el resto de la sociedad (tal vez también piensen lo mismo, pero eso se lo guardarán para ellos) o, como se dice en la actualidad, que sea políticamente incorrecto.
No hablar sobre lo que uno no sabe es sensato y aconsejable para no quedar en evidencia. Sin embargo, la ignorancia es atrevida y de esto se aprovechan todos aquellos que se creen con derecho de darnos lecciones de moralidad puesto que, si fuera de otro modo, cualquiera podría enfrentarlos contestando a cualquier tipo de ataque o clasificación ideológica con argumentos fundamentados en el lenguaje, en la historia o en cualquier ámbito de conocimiento. Pero, no hay ninguna respuesta, solo silencio y evasión a preguntas o acusaciones como forma de salvarse a sí mismos. El “yo solo sé que no sé nada” de Sócrates ha degenerado a ser la solución para evitar conflictos y rehuir responsabilidades anulando, silenciando y sustituyendo el derecho a la libre expresión por la máxima de “oír, ver y callar”.
Emaleth

miércoles, 18 de junio de 2014

La novedad y su necesidad


La reciente abdicación del Rey ha revolucionado los distintos espacios informativos, ha llenado las conversaciones entre las personas y, por supuesto, ha iniciado movimientos a favor y en contra de la monarquía.
Si pienso en los que anhelan la vuelta de la República, entiendo que vean este suceso como una oportunidad para el cambio pero me sorprende su popularidad entre la gente joven.
Sé que un ejemplo no es justificación para generalizar pero entiendo cuál es el panorama educativo y da que pensar… El joven del que hablo acaba de finalizar sus estudios de bachillerato, y ante su fervorosa defensa de la República, creí conveniente indagar un poco… El resultado no fue muy sorprendente pues no supo responder, entre otras preguntas, qué era una República, si la última habida en España se impuso o fue fruto de un acuerdo, el coste de la misma, e incluso, no sabía muy bien qué era un referéndum.
Mi intención no es alertar sobre el muy discutible sistema educativo actual pero sí resaltar la facilidad con la que nos ponemos de una parte y de otra sin saber a penas nada de lo que estamos defendiendo. No solo eso, no sabemos priorizar unos asuntos sobre otros según su grado de necesidad y emergencia. De repente, la obsoleta y nula clase política ha conseguido un respiro gracias a que las críticas han derivado a otro lugar. Es más, han aprovechado bien este novedoso foco de atención para ocultar los casos de corrupción y malversación con una “urgente” modificación de la Constitución. Y, ya se sabe, “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” pues hacemos otro par de modificaciones y así tenemos entretenida a la gente en sus tertulias cafeteras.
Pero, el carácter español al que nos aferramos para justificar nuestro comportamiento no es el único culpable. Por desgracia, los medios informativos aportan también su granito de arena día tras día. A veces pienso que funcionan a semejanza de  las estaciones: reiteración de temas por cada una de ellas enfatizándolas con distintos comentarios subjetivos para captar la mayor atención posible en sus receptores. Incluso, a lo largo del tiempo, también se repiten de forma cíclica como las estaciones: ataques de perros, mafias especializadas en distintos sectores, violencia de género, indigencia, bandas latinas, epidemias, desahucios, la dificultad de llegar a fin de mes, el paro, el fútbol, las rebajas, la corrupción política y la monarquía.
La puesta en marcha es fácil: elegimos tema, sacamos multitud de noticias referidas al mismo de forma continua y, de esta manera, ya están entretenidos los ciudadanos habiéndoles indicado en qué tienen que pensar.
Despertemos de una vez, los problemas políticos, sociales y económicos no son novedades, no funcionan de forma independiente, no desaparecen porque surjan otros ni porque se deje de hablar de ellos. La novedad es la distracción de los ignorantes, los partidismos la posición que toman como consecuencia, y yo, yo sigo preguntándome si algún día podremos salir de este círculo vicioso…
Emaleth

jueves, 18 de abril de 2013

¿Por qué no te callas?


Actualmente, pese a mis reticencias de seguir hablando de política, la indignación y el coraje hacen que, una vez más, me desahogue a través de unas pocas líneas.

Cada mañana debo respirar un par de veces antes de enfrentarme expectante a las noticias del día, más concretamente, a las declaraciones estúpidas que, por desgracia, unos cuantos no se cansan de regalarnos día tras día olvidando el puesto que ejercen si es que alguna vez lo han sabido.

Si debiera destacar una persona entre tantas, sin duda alguna la que más rechazo me produce es la señora de Cospedal. Cuando piensas que no puede superarse, ahí está con un nuevo titular. Tal vez sea de las que piense que no importa lo que digan de una mientras pueda seguir en boca de todos.

Podría punto por punto comentar cada una de sus desafortunadas sentencias pero lo considero innecesario puesto que, con solo tener un poco de sentido común, uno mismo puede razonar el porqué del rechazo a sus palabras. Lo que nos debe poner en alerta es precisamente las reacciones consecuentes a éstas. Dolores de Cospedal denuncia, de la forma inapropiada a la que nos tiene acostumbrados, la actuación violenta de unos ciudadanos que se enfrentan a la decadente clase política imperante en España, gravando la situación al identificar a los desahuciados con una clase política de izquierdas puesto que, al contrario que sus votantes, no supieron ajustarse el cinturón de una manera que les permitiese pagar sus deudas.

Ahora bien, señora de Cospedal, por qué denuncia la violencia si sus palabras solo incitan a todo lo contrario; por qué pide igualdad en el trato si sigue vendiendo una imagen  de dos Españas propia de tiempos de la guerra civil; por qué pide respeto cuando es incapaz de empatizar y respetar a su vez a todos aquellos cuyos bolsillos permanecen vacíos mes tras mes.

No tengo ninguna intención de hacer demagogia, no es mi cometido. Por supuesto que entiendo que mucha gente ha vivido por encima de sus posibilidades pero el tener una única vivienda como núcleo familiar no es ningún lujo ni entiende de políticas de izquierda o de derechas; es un derecho reconocido y protegido en la Constitución.

El voto no da legitimidad ni carta blanca para hacer y decir lo que uno quiera, sino para trabajar por y para los ciudadanos. De esta manera recuerdo a la señora de Cospedal y sus partidarios que los ciudadanos cuando firmaron una hipoteca no vieron lo siguiente en su bola de cristal:

·         La crisis y su gravedad.

·         Una reforma laboral que favorecería y aumentaría el despido.

·         La sumisión a unas medidas que favorecerían el enriquecimiento de los pudientes y el ahogo de la clase media.

·         La manipulación, la transformación y la creación de leyes al gusto de la clase política desoyendo la necesidad e imperiosidad de otras exigidas por la ciudadanía.

·         La impugnación a numerosos políticos que abusaron y minaron los recursos públicos a beneficio propio pero que seguirían ostentando cargos y ninguna responsabilidad.

·         La imposibilidad de enfermar ante una Seguridad Social empobrecida y al borde de la privatización.

·         Y, sobre todo, la desfachatez y poca vergüenza de todos aquellos que solo abren la boca para soltar necedades y luego, de forma cobarde, negarlas a pesar de las grabaciones existentes en los distintos medios.

La forma de calmar actos violentos no es acuciarla con sentencias “desafortunadas” sino dando ejemplo, ejecutando una justicia igualitaria para todos y ofreciendo soluciones a una sociedad que se hunde y que se encuentra desprotegida ante unos políticos déspotas, intolerantes y, al parecer, impunes a las consecuencias de sus actos.

En conclusión, señora de Cospedal, la sociedad española, y particularmente la firmante, le agradecería el poder afrontar la difícil situación actual sin tener que sufrir también sus continuos desatinos; así que….¿por qué no se calla?
Emaleth

martes, 6 de diciembre de 2011

¿Qué es la filosofía?

Una pregunta sencilla a la que podemos responder de múltiples y complejas maneras atendiendo a la diversidad de su naturaleza pero que podemos aunar todas ellas remitiéndonos a su componente etimológico. Por tanto, filosofía es una palabra de origen griego compuesta por dos sustantivos, φιλος y σοφια, cuya traducción es “amigo de la sabiduría”.

Hasta aquí, todo libro de filosofía de primero de bachillerato comienza con esta definición su tema inicial, aquél que suele titularse con la frase que encabeza este escrito o, en tal caso, con la ilustrativa y ya frase hecha: el paso del mito al logos. Tras la lectura de estas líneas, todos inspiran en mí el mismo sentimiento: cerrarlo y golpearlo contra la pared más cercana y, eso, sin añadir la impotencia y rabia que me transmiten unos profesores que en lugar de intentar hacer resurgir el interés por una disciplina que ya llamaba Platón la primera de todas las ciencias, la hacen más incomprensible e inútil que nunca.

Tras la definición etimológica, corresponde introducir el lugar y la fecha en donde se inicia dicho fenómeno para luego omitir el por qué fue allí y no en otro lugar ni en otra fecha. De esta manera, la filosofía pasa a ser un saber que surgió por ciencia infusa y que el caprichoso dedo del azar quiso situar en ese y no en otro lugar del mundo.Sin embargo, aún dudo de si es para enmendar la anterior imprecisión explicativa, rellenan dos caras con las definiciones de mito y logos: dos conceptos importantes pero cuyo análisis y características necesitan escasas líneas; el resto que se incluya, es simple repetición de ideas para despistar a un alumno cuya única intención en su lectura es la de aprenderlo de memoria para plasmarlo en un examen.

Podría seguir con la pregunta del arjé o de la figura de los presocráticos, pero todos estos ejemplos son solo reflejo de una misma realidad: una educación pésima e ineficaz, profesores sin motivación para ellos ni para sus alumnos, estudiantes incapaces de hacerse preguntas, desconocedores de un vocabulario amplio e incapacitados por sí y por otros de la necesidad del entendimiento y la comprensión para todo ámbito y propósito en la vida.

Actualmente cabe preguntarse si queremos formar personas autónomas y reflexivas o unos loros que repitan automáticamente lo memorizado. Revisando los libros de texto, parece ser que la respuesta ya ha sido tomada…
Emaleth

martes, 8 de noviembre de 2011

El debate

Ayer, en principio, me negué a presenciar el debate político protagonizado por Rubalcaba y Rajoy ante las inminentes elecciones del 20 de Noviembre. Sin embargo, la curiosidad, siempre traicionera en el género humano, hizo que hoy empezara a verlo por internet con la pequeña esperanza de poder disfrutar de una verdadera conversación política. Lo sé, soy así de ilusa.

El debate, dividido en tres grandes bloques, se inició con la problemática actual más agravante: la economía y política de empleo. Debo confesar que es lo primero y último que vi porque la curiosidad fue rápidamente sustituida por la desilusión y, ésta, por el rechazo absoluto a seguir perdiendo el tiempo.

No puede haber debate político porque a pesar de existir un mismo origen de argumentación, ambos usan una línea de razonamiento distinta que impide una coherencia discursiva. Por una parte, Rubalcaba dividió su exposición en cuatro puntos:

• Origen de la problemática económica.
• Autocrítica (breve, eso sí)
• Propuesta y explicación (también breve) de soluciones inmersas en su estrategia política.
• Estudio del programa político contrario (algo novedoso) con las preguntas que consecuentemente pueden surgir de la lectura del mismo.

Hasta aquí, me lo crea o no, debo reconocer la grata satisfacción que me produjo este inicio. Llegué a creer que, tal vez, la situación actual podría haberles acercado mínimamente al verdadero hacer político. Pero, como bien expresa la sabiduría española: “poco dura la alegría en casa del pobre”.

Por su parte, Rajoy insistió en su actuación del último debate contra Zapatero: acusaciones, exposición constantes de números y fechas (menos mal que esta vez no hubo gráficas) y respuestas que brillaban por su ausencia.

Una vez más, gracias a la disparidad de argumentación, nos encontramos con una nueva conversación de besugos y repetida representación del tú más. En ese momento pensé en mis alumnos quienes ejecutan la misma función día tras día: uno, asemeja su actuación a la de otros tantos para justificar su proceder e intenta ofrecer a continuación una forma de compensación o de solución mientras, el otro, intenta brillar apoyándose en la simple culpabilidad del otro.

Si no tengo paciencia para escucharlo en críos, menos para hacerlo con unos adultos que deberían haber superado esa etapa con la madurez. Solo cabe en mi cabeza pensar que ya no nos tratan únicamente como tontos, sino que además nos toman como tal y, lo que acentúa mi preocupación es que yo misma empiezo a considerar si no tendrán razón por hacerlo….
Emaleth

lunes, 22 de agosto de 2011

JMJ

La finalización del JMJ llegó con gran pesar para unos y con gran alivio para otros. Y, tras tanta celebración e indignación, llega el momento de la reflexión y de hacer cuentas. La segunda, no me interesa demasiado ya que a la vista está que un país continuamente amenazado por el abismo de una segunda recesión, no debería haber sufragado un acontecimiento que supera de sobra sus posibilidades provocando a un pueblo ya castigado que se siente doblemente engañado al ver en qué se gastan sus impuestos.

El problema no es la religión sino la financiación de un gasto inconstitucional y por el que la gente tiene reconocido ejercer un derecho que sí está recogido en la Constitución: la manifestación. Para las altas expectativas tenidas en este movimiento, una manifestación es una contrariedad, una acción convulsa por parte de unos alborotadores que dañan la buena imagen de España y, sobre todo, de esos políticos que intentan siempre desviar la atención y limpiar una imagen que consiga romper el ateísmo político del momento. Para todos estos, parece ser menos desprestigiante mandar a sus fuerzas policiales para ser retratados en continuas muestras de brutalidad y violencia desmedida hacia unas personas que solo expresaban su rechazo a un acto que contravenía la aconfesionalidad del país y no del ateísmo como se ha dicho reiteradamente en diversos informativos. Siempre hay gente que provoca, los españoles somos muy dados a abrir la boca sin pensar en las consecuencias que pueden conllevar las palabras vertidas, pero ver como acometían contra gente que no hacía nada deja al desnudo la indefensión del ciudadano y el recuerdo de unos tiempos donde la expresión abrazaba peligrosamente la represión.

La Iglesia necesita adaptarse a los tiempos y ganarse el amor de los jóvenes para garantizar su supervivencia. Sin embargo, tras los hechos acontecidos en estos días pasados, la tolerancia de la que hace estandarte quedó anulada en unas afirmaciones poco acertadas en las que los cristianos se veían como un rebaño atacado por las malignas garras de unos ateos que había que parar debido a su aumento en las últimas décadas. Una vez más, reitero la necesidad de la crítica en una actualidad donde imperan los dualismos, donde los grises desaparecieron de la escala cromática y donde el yo tengo razón pasa por barrer a todos los que le contraríen. Por qué no considerar que muchos de esos manifestantes eran cristianos que no consideraban acertada la venida del Papa con su séquito en tiempos tan adversos; por qué no dar autonomía crítica a unos cristianos que piden algo más de una autoridad que parece haberse quedado en un mero ídolo de masas; por qué seguimos confundiendo fanatismo con creencia….

Muchas son las preguntas y otras tantas sus respuestas aunque a veces creo que el acceso a la educación no ha servido para acabar con los atisbos medievales: seguimos en una oscuridad de la ignorancia; la única diferencia: el no creernos tales.

No soy atea ni voy en contra de éstos, solo creo que vivo en un país de sordos y ciegos que, a pesar de su apariencia, sigue anclado en un pasado que desconoce el verdadero y profundo significado del concepto progreso.
Emaleth

martes, 29 de marzo de 2011

La Política ha muerto

Hace tiempo me prohibí hablar de política, incluso, controlé los impulsos de indignación que me impulsaban a contestar a esas personas que creen saber de todo y que malgastan su increíble ingenio en discusiones afincadas en los bares de barrio y en falsos debates televisivos donde muchos periodistas junto con otros que dicen serlo, compaginan su profesión con la de jueces, abogados, científicos, médicos…saltándose los años de carrera necesarios para tal fin.

¡Cómo es posible que España siga en crisis con tanto talento suelto desperdiciado! ¡Por qué no solucionar el mundo entero cuando todos los problemas de España estarían zanjados con un cambio de gobierno!

La indignación que siento hace que quiebre ese voto de silencio. A mi pesar, desconozco la respuesta a muchos de los interrogantes que colman la sociedad actual. Para poder hablar con certeza de alguno de ellos debería iniciar un estudio profundo sobre él que necesita obligatoriamente de un conocimiento y dominio preciso de la materia a tratar. Señores, entérense de una vez que la libre expresión es un derecho reconocido en la Constitución Española, pero no pasa de ser mera opinión así que dejen de intentar convencer a los demás de ella, dejen de creerse toda la basura que sale por la televisión e internet y, sobre todo, dejen de ir de listos porque el que habla sin saber solo manifiesta su ignorancia y queda como tal. Hay que hablar menos y practicar un poco más la máxima socrática de “Solo sé que no sé nada”.

Una vez dicho esto, expresaré desde mi punto de vista y con conocimiento de teoría política que sí poseo que la Política ha muerto y lo que vemos es un fantasma de ella contaminada por la corrupción, mal hacer y uso interesado de todos los incompetentes que creen practicarla.

La Política necesita deshacerse de muchos lastres para volver a su sentido originario, un sentido que parece igual de muerto que su gran teórico: Aristóteles. Debe iniciarse pues, un proceso catárquico desde su raíz que comprende principalmente a lo que entendemos por político, al sentido y dirección de los propios partidos políticos y a los votantes de un sistema democrático que es el que nos atañe en nuestra sociedad.


La catarsis para los griegos es el proceso de limpieza, de purificación y, en este caso, ha de venir posibilitado mediante la crítica y la visión de la política como lo que realmente es: una profesión y no una oportunidad de vivir bien a costa de los demás cuyo único requisito solicitado es tener derechos políticos. Sin embargo, en este pequeño paso ya nos damos de frente con el primer obstáculo: qué es crítica. Por desgracia, es un término que solo se asocia a los chismosos, a las vecinas…, a un sentido despectivo. Criticar no es insultar ni desprestigiar sino que es un proceso que consta de dos partes. La primera la aplicamos mal y la segunda nos es inexistente.

Una crítica consiste en estudiar una posición, una teoría, una situación…para vislumbrar que tiene de cierto, de válido, de útil…dentro del contexto al que pertenece y desechar lo erróneo, lo infructuoso, lo arcaico…Es entonces, tras quitar del todo la parte de maleza, cuando iniciamos la segunda parte sobre la base rescatada en el proceso anterior. En otras palabras, abandonamos la parte destructiva para iniciar la constructiva, la forma positiva de la crítica. España y los españoles adolecen de esta necesidad porque siempre es más fácil optar por la vía rápida: culpar a los demás de una situación que, en el fondo, nos atañe, directamente puesto que la permitimos todos.

No voy ni debo extenderme mucho más porque innumerables son las carencias del sistema político español y esta denuncia no pretende desarrollar ningún tratado político, pero sí enumerar de forma vaga ciertos aspectos que, abogan una vez más, por el sentido común y la crítica:

1.- Un partido político no es un equipo de fútbol. Una sociedad plural no puede permitirse ser representada únicamente por dos partidos y, aún menos, ser defendidos con la frivolidad radical con la que se hace, sin razonar, hablando de Zapatero o Rajoy como si de Belén Esteban o Campanario se tratase. Ambos no son más que los representantes de sus partidos, no nos olvidemos del resto de componentes que también participan en la dirección política. Unos partidos políticos que no se han cuestionado desde sus comienzos, no han evolucionado ni se han transformado. La sociedad española ha cambiado mientras que ellos se han quedados estancados en principios obsoletos, creados para un momento concreto y determinado. La sociedad y los partidos marchan por vías distintas, no hay conexión sino realidades distintas.

2.- Un debate político no es intentar desprestigiar a un oponente, ni enseñar bonitas gráficas a todo color, ni ofrecer sobornos a cambio de votos, ni representar un papel. Un debate político es ofrecer soluciones a los problemas del presente que garanticen la posibilidad de un futuro. Recordémosles que su compromiso es el mismo: trabajar y gobernar por y a favor de todos los ciudadanos.

3.- Los derechos políticos no bastan. Un político debe formarse como tal o ¿acaso creemos que la carrera de Ciencias Políticas o la asignatura de Filosofía Política se crearon para rellenar créditos? No solo eso, deben añadir y acreditar, igual que todo hijo de vecino, que se tiene la titulación necesaria para ocupar una determinada cartera de ministros. Es intolerable que un ministro pueda pasearse por cada uno de los ministerios con la única cualificación de ser político.

4.- Ningún partido político debe atender a sentimientos de amistad y fraternidad interna para justificar y permitir la presentación de una persona con conflictos judiciales a un cargo público. La presunción de inocencia prevalece en España pero no consigue ocultar la poca vergüenza de mucho oportunista. Hablar de valores y exigirlo son temas muy loables si la hipocresía se aparca a un lado y se empieza a predicar con el ejemplo.

5.- La política exige tomar medidas que nunca agradarán a todos. Una sociedad plural ya enuncia la diversidad en su interior y, aunque si bien es cierto que el diálogo es necesario para entablar un entendimiento, no es menos cierta la necesidad de decir No. Gobernar no es intentar agradar ni complacer a un mundo globalizado, sino salvaguardar los intereses patrios mediante relaciones diplomáticas de igual a igual y no de servidumbre.

6.- Dejemos a Franco, a la dictadura, a González, a Aznar y compañía para los libros de historia. ¿Hasta cuándo deberemos seguir escuchando sus nombres en una actualidad que ya no les corresponde? ¿Desde cuándo la política se reduce a un nombre, a un hombre, a una fecha, a un hecho en concreto? ¿Por qué retrotraer la mirada al ayer en búsqueda de un pasado distorsionado por el tiempo, los recuerdos, las experiencias, incluso, idealizado por la situación del presente cuando lo que se necesita es combatir el ahora con las posibilidades del hoy en pro del mañana?

En definitiva, muchas preguntas se me plantean, muchas respuestas se escapan a mi saber pero la evidencia de la muerte de la política campa por doquier a donde quiera que mis ojos se posen y un réquiem en su memoria por cada conversación que mis oídos escuchan.

Emaleth

lunes, 21 de marzo de 2011

El pan de cada día

Poco ha tardado en salir la palabra cristiano en contraposición a la de moro. Es comprensible cuestionar si el ataque o intervención militar, escoja cada uno las palabras que le parezcan, emprendido por algunos miembros de la organización internacional, comprende solo la intención de salvaguardar la vida de los civiles. La sombra del escaso petróleo pesa demasiado para obviarlo pero, someter esta situación a cuestión de fe es inaceptable e inconcebible.

La historia avanza, pero no progresa a mejor como argumentaba Marx a pesar de ese proceso de lucha de contrarios. La tecnología es la única que ha sufrido esa transformación, aunque también sea cuestionable si es a mejor, mientras que el hombre sigue anclado en un pasado donde la religión era la causa, indistintamente, de cualquier enfrentamiento o iniciativa. En la actualidad no es la causa primera pero siempre acaba surgiendo en boca de alguien.

El hombre vuelve al ayer para buscar una afrenta del pasado que justifique la postura del presente. No aprendemos de la historia, no buceamos en ella para evitar cometer los errores de antaño, sino que es un arma bibliográfica afectada de diversas interpretaciones que actualiza enfrentamientos que solo deberían quedar ahí: en el pasado.

Se dice que “El infierno está lleno de buenas intenciones”. Salvar vidas es una buena intención pero el desarrollo de una intervención militar junto a demagogias y razonamientos justificativos de distinta índole, sobre todo en boca de personas que parecen saber de todo, presagian consecuencias inciertas y no carentes de peligro…
Emaleth

martes, 1 de marzo de 2011

La generación perdida

Nombre que recibimos la generación de jóvenes nacidos en los años 80. De nosotros se dice que somos los mejores preparados, aquéllos que vivimos una cuenta atrás entre la desaparición de la EGB, BUP y COU junto con el inicio de una torpe, polémica y ya larga andadura llamada LOGSE.

Los saberes se diversificaron aún más, las fotos pasaron a ser los verdaderos protagonistas de los libros, las técnicas de estudio sustituyeron en importancia al propio estudio, los psicólogos empezaron a llenar un lugar escolar hasta entonces inexistente y la amenaza de repetir curso perdió el temor que confería hasta entonces.

¿Mejor o peor sistema? Poco importa ya cuando la mirada al futuro es la que condiciona el presente. Lo único que sé es que las soluciones y apoyo para esta generación parecen inexistentes. Eso sí, ya tenemos un nombre para pasar a la historia y un blog creado por profesionales y pequeñas empresas para que descarguemos nuestro pesar y frustración. Gracias a todos ellos la generación perdida puede estar más tranquila: tenemos una buena formación, psicólogos gratuitos en la red y el mal de muchos consuelo de tontos (tener una oportunidad un trabajo, un hogar y una familia no ¿eh?, que no se puede tener todo en esta vida).
Emaleth

jueves, 24 de febrero de 2011

Y morirá...

Qué es la libertad es la pregunta inicial con la que se pone en contacto al joven estudiante con la filosofía. Su primer acercamiento al pensamiento, a la reflexión. Todos creen saber la respuesta y la arrogancia de la juventud no les deja ver las distintas posibilidades que ondean en el horizonte. Tampoco les importa, tienen todo cuanto desean y limitan su libertad a los horarios y mandatos paternos.

El primer contacto con la filosofía no les descubre nada pues todo lo saben y esa asignatura no es más que algo que deben aprobar para seguir pasando de curso. Para qué intentar entenderla si no existe, si no tiene ninguna práctica en la realidad y el que la estudia no es más que un loco y alguien raro sin amigos. Algún loco sí que hay pero el problema de una conversación no es la locura, son los distintos puntos de vista, el análisis que hace imposible el entendimiento entre ambas posturas.

Libertad: opción a elegir. Nada más. ¿Un poder ilimitado? Parece sencillo si no tomamos en cuenta el ámbito en el que vivimos: la cultura, la sociedad, la política, la economía, la familia…y aún más si olvidamos que cada acto fruto de una elección produce innumerables e indescifrables consecuencias.

La libertad solo es un problema más entre tantos a los que deben y deberán enfrentarse en el futuro. Su vida hedonista acabará y entonces se preguntarán quienes son en un mundo que les es ajeno, al que temerán y todo habrá sido por no intentar comprenderlo. La arrogancia morirá junto a la juventud y el orgullo será la única causa que no le permita mirar atrás intentando alcanzar a ver lo que antes no tenía sentido alguno para él…
Emaleth

lunes, 5 de octubre de 2009

Culto a la lectura

¿Qué es un libro? Hoy en día es un término que ha perdido su notoriedad del pasado para ser un mero cúmulo de hojas numeradas cuya cantidad para muchos definirá el contenido del mismo en aburrido o divertido. Los avances visuales superan lo estático de las letras para apostar por una consecución de imágenes y sonidos inmediatos que merman poco a poco la capacidad imaginativa del individuo.

El desprecio a la lectura es el resultado del culto a la pasividad personal y la obtención inmediata de lo deseado. Uno de los pocos estímulos que un libro puede llegar a provocar en la persona se halla concentrado en el título y la imagen que recubre la cubierta, un título y una imagen que no concretiza el contenido temático ni garantiza lo que creemos esperar de él al asimilarlo a un contexto en concreto. Se olvida buscar el argumento de la contraportada por la preocupación de hallar algún indicativo que lo nomine como bettseller porque, dentro del razonamiento más simple, si lo han comprado miles de personas, será porque es bueno y tal número no puede estar equivocado ¿no?

El criterio de juicio en la elección de un libro es un asunto particular de igual modo que el gusto por una temática u otra. La indignación llega cuando el lector pertenece a una sociedad en la que leer lo aísla en un pequeño grupo de gente que comparte esta misma pasión incomprendida por todos aquellos que no la practican y menos aún por otros que se deleitan con orgullo en un desconocimiento de la misma que a veces desemboca en comentarios despreciativos. Leer no está de moda.

Leer es la conexión íntima del individuo con la creación surgida de la mente del escritor. El lector no hace suyo al libro sino que es éste el que se apropia del individuo, de su tiempo, le hace participar del sufrimiento o alegría de los personajes, de la visión de los paisajes y objetos descritos, del padecimiento de distintas situaciones y emociones….en definitiva, sin su participación activa no hay historia.

En conclusión, la culminación de un libro puede dejarte insatisfecho, decepcionado, fascinado…son muchos los adjetivos que se podrían aplicar. De cómo haya sido el final dependerá el comienzo del siguiente. Un libro que te cautiva hace retardar el comienzo de otro, te embarga un sentimiento de traición hacia el que has concluido o sospechas que el posterior no podrá ser mejor. Sea cual sea el sentimiento que provoque, un libro nunca te deja indiferente así que nunca dejes de leer….
Vanesa

sábado, 1 de noviembre de 2008

Fin de semana

Fin de semana. Noche del sábado. Cualquier bar de cualquier sitio. Los amigos, las copas y tu mente se abre para escuchar la cosa más inverosímil, la tontería más grande que hasta ese momento un habías oído o una declaración de intenciones por parte de las persona que menos te habías imaginado. Y si no,…siempre puedes poner la oreja a la conversación de al lado porque si de algo podemos presumir, no es de hablar bajo precisamente.

Entonces te descubres en una realidad donde el yo de cada uno pugna con el de los otros para contar historias personales, recuerdos de tiempos mejores e indiscreciones que van aumentando con el calor de cada copa.

Todo vale: las distintas seducciones de los chicos/as, las contestaciones ingeniosas, las proposiciones deshonestas, la participación en una de estas, el aguante de las noches interminables, las oportunidades perdidas, los proyectos futuros, los sueños perdidos, los amores fallidos, los ánimos vencidos…

La noche acaba y cada uno regresa a la rutina de sus vidas particulares, pero la satisfacción del orgullo henchido o del alma desahogada perdurará hasta la próxima reunión.

Saber escuchar sin participar en el ciclo es harto difícil y…si no tienes nada que decir, siempre puedes pincelar tus experiencias con algún matiz que las haga interesantes…hay quien lo llama mentir pero…quién es uno para juzgar a los demás…
Vanesa

martes, 22 de julio de 2008

Si

Si fuera un egoísta inmisericorde me irían mejor las cosas, estoy seguro. Para empezar, proclamaría a los cuatro vientos mi intención de ser el eterno estudiante con el fin siempre alabado de convertirme en un hombre de provecho. Provecho propio, evidentemente, aunque esto último me lo callo, y en su lugar acudo a mi cuidada oratoria, humilde y efectiva, para justificar mis propósitos. Por ejemplo, decir que la vocación de uno es entregarse a los demás emociona a las abuelas, te reconcilia con los amigos y además sirve para ligar. El kid completo, vaya.

Después, cuidaría mi aspecto físico. Las trazas de hippie moderno pero sano, ecológico pero con estilo, me asegurarían ser invitado a todas las fiestas y me ayudarían a consolidar mi imagen de hombre comprometido. Además, me ahorraría un buen dinero, que dedicaría, sobra decirlo, a cervezas baratas (bebida de estudiante, económica pero abundante) y a un porro de vez en cuando. Tabaco no, gracias, que ya se sabe que es malo para la salud y no está de moda.

Renovado por dentro y por fuera, me mostraría al mundo como un tío enrollado que habla con todo el mundo, propone aventuras, cuenta anécdotas graciosas que cautivan la atención de los oyentes. Eso sí, sin pasarse. Es una tarea ardua y lenta, esta de seleccionar qué, cómo y dónde relatar las experiencias, así como se necesita un tacto y un talento especial para saber escaquearse en el último momento, sin ofender a nadie y a ser posible, despertando cierta lástima.

Si fuera un egoísta que va por la vida acompañado por los otros pero que sólo hace caso al hombre que siempre va consigo; si fuera así, sería un triunfador nato, admirado por todos y por mí mismo, feliz ante lo pasado y despreocupado respecto al futuro.

Quizá llegue un día en que alguien o la vida me quiera enseñar a ser así. Hasta entonces continuaré dialogando con el espejo los sábados de madrugada, cuando tambaleante, borroso y apestado, le digo a mi tocayo, “tío, por si no te lo había dicho, que sepas que eres un pringao”.
Vicky

sábado, 28 de junio de 2008

La catedral desconocida

Dicen que la ignorancia provee de felicidad pero en ningún caso confiere la transformación de opiniones en verdades universales. Todo el mundo tiene derecho a expresar opiniones que no son más que comentarios subjetivos acerca de algo. Sin embargo, se tornan en ofensivas o despreciables cuando las personas que las enuncian desconocen aquello sobre lo que muestran opinión formulándolas con una vehemencia y fervor que confieren un carácter autoritario de las mismas.

Aunque amplio es el campo donde podríamos aplicar la reflexión anterior, no trato de llevar a cabo un análisis socrático de la realidad, es decir, una aplicación mayéutica de la famosa sentencia que versa “Sólo sé que no sé nada” y que raramente se ha empleado de forma certera…

A lo largo de los años no he podido evitar escuchar comentarios despectivos o poco acertados sobre la Catedral de Valladolid de los cuales todos eran dirigidos a tres consideraciones: la fealdad de la fachada (para gustos los colores), la no finalización de la obra por diversos motivos (toda una verdadera leyenda urbana) y la comparación de ésta con el carácter de sus ciudadanos (el sambenito que habremos de sufrir por los siglos de los siglos…).

Los monumentos, a semejanza de las personas, poseen una historia que viene comprendida en un espacio de tiempo y en una perspectiva cultural, económica, social y política que la hacen distinta y única del resto. La belleza sólo es una cualidad aplicada arbitrariamente por el gusto subjetivo del individuo pero la apariencia de un edificio, de un hombre o una mujer es reflejo de la sociedad y época a la que pertenecen.

Por lo tanto, lo que aquí pretendo, de forma abreviada, es dar a conocer a todos esos que hacen de su ignorancia un estandarte, las transformaciones y vicisitudes que sufrió este monumento a lo largo de los siglos para entender su estado en la actualidad y poder juzgar con conocimiento de causa.

El nacimiento de la catedral vallisoletana viene ligada con el de la ciudad a manos del señor de la villa, el Conde Ansúrez, quién se hizo cargo de ésta por la concesión de Alfonso VI de Castilla durante la Baja Edad Media.

En aquel tiempo era habitual consagrar la ciudad a un santo para recibir protección y orientación de este. Santa María fue la elegida para tal cometido y el asentamiento para el edificio religioso el de la actual catedral. El estilo románico definía su estructura como en el resto de Europa durante los s. XI, XII y parte del s. XIII. El elevado sentimiento religioso que siempre ha caracterizado a las ciudades castellanas se refleja en una distribución que conjuga elementos romanos, prerrománicos, bizantinos, germánicos y árabes para la exaltación y representación del arte cristiano. De ahí la sobriedad de una fachada que se conservaría también en los edificios posteriores.

La primera colegiata fue destruida tras la donación de este edificio por el Conde Ansúrez a su primer Abad para la construcción de una segunda que cumpliera con las expectativas de éste. Se dice que sólo fue conservada la torre aunque no hay documentos que verifiquen este dato.

Mientras, en otros lugares como Salamanca o Segovia también eran erigidos distintos monumentos que, en el fondo, no eran más que representaciones de la grandeza de la ciudad. El Cabildo de Valladolid considerando ese factor decidió llevar a cabo una nueva colegiata que superase a todas las existentes. Gil de Hontañón o Diego de Riaño fueron algunos de los arquitectos que se ocuparon de este proyecto pero que no lograron culminar. Las causas son desconocidas aunque todo apunta a que el abandono pudo ser debido a la falta de medios económicos.

En 1589 se inició la construcción de la actual catedral con el proyecto ideado por el arquitecto Juan de Herrera. Era el más ambicioso que se había llevado a cabo hasta la fecha. La idea inicial era unir esta edificación con la iglesia de Santa María de La Antigua conservando el estilo románico y desplegando su grandeza en extensión y no en altura. Lo que nadie sospechaba es que terminaría de la misma manera que su antecesora.

La colegiata sin terminar fue la cantera usada para el inicio de las obras. Una de las primeras controversias fue el abandono del arquitecto para embarcarse en la construcción de San Lorenzo de el Escorial por mandato del rey. A. Churriguera fue llamado a Salamanca para continuar con el proyecto.

En 1746 comienzan los problemas con la estabilidad de la torre y las técnicas que en ella se aplicaron no fueron suficientes para asegurarla. De esta manera, en 1755, fecha en la que se sucede el terremoto de Lisboa, tal vez el más destructivo y mortal de la historia, la base quedó totalmente dañada por las ondas sísmicas provocando su caída posteriormente en 1841.

En 1922, la falta de medios económicos provocó el uso de la misma catedral como cantera para poderla concluir de alguna manera dejando un aspecto muy lejano al ideado inicialmente. Desde 1960 se han hecho diferentes mejoras pero el proyecto original ha sido definitivamente abandonado.

Una vez más, la falta de liquidez provocó la austera decoración del interior que es compensada por el archivo musical que posee con más de 6000 obras. En nuestros días es único en España, un tesoro musical que no ha dejado de crecer desde el s.XII.

Tal vez no sea una gran catedral en comparación con otras pero es resultado de una historia no exenta de complicaciones y, conocerla, es comprender el por qué de su estado actual y valorarla por ello.
Vanesa