domingo, 22 de junio de 2008

Teoría de las llaves

Las llaves son estos pequeños artilugios que empleamos para abrir cerraduras, las cuales guardan todo lo que queremos proteger de terceras personas. De la misma manera, la vida nos cierra el paso a experiencias a las que solo podemos acceder si tenemos la llave adecuada. La búsqueda de estas llaves, las que abren las puertas del futuro, forma parte de nuestra vida cotidiana. No es más que un proceso de aprendizaje constante, de adquisición de más y más llaves.

Ahora bien, esto es solo una imagen sesgada de la realidad, porque para poder abrir una puerta primero hay que llegar hasta ella. Para poder aprovechar una oportunidad primero hay que tenerla. Pero, ¿las puertas aparecen ante nosotros o somos nosotros los que las buscamos?

Guiados por nuestra experiencia podríamos pensar que la vida es lineal porque solemos tener la sensación de que cada puerta que nos encontramos requiere de una llave diferente para abrirla. Es decir, una puerta nunca es igual a la anterior. La vida no vuelve a un mismo punto y es lineal. Sin embargo, vemos a nuestro alrededor personas capaces de abrir puertas sin esfuerzo, como si las pocas llaves que tuvieran les sirvieran para abrir todas las puertas. Aunque también es posible que en estos casos las puertas se repitan, que la vida sea circular, y que nos lleve de vez en cuando a un mismo punto pasado.

Muchos caminos parecen guiarnos hacia las puertas que queremos cruzar, pero sólo son realmente válidos aquellos que nos proporcionan las llaves adecuadas para abrirlas. Lo importante no es llegar hasta la puerta, sino obtener la llave que la abra cuando ésta se nos presente. Es más, el proceso de búsqueda de dicha llave es el que nos lleva ante la puerta que se abre con ella. Si nos encontramos ante una puerta de la que no tenemos llave es porque quizás no estamos destinados a cruzarla.

Independientemente de cómo hayamos llegado ante esa puerta, lo que nos interesa es tener la llave que la abre, la llave adecuada. Justo cuando estamos delante de ella nos damos cuenta de que las puertas tienen un tiempo de vida corto, insuficiente para poder buscar la llave en ese momento, por lo que debemos llevarla encima cuando nos enfrentamos a ella. Ese gesto debe ser tan inmediato como cuando llegamos a casa, metemos la mano en el bolsillo, cogemos la llave y abrimos la puerta. Solo nos damos cuenta de las oportunidades desaprovechadas cuando las vemos pasar, de la misma forma que solo nos acordamos de la llave perdida cuando queremos volver a abrir lo que guarda.

En definitiva, cuantas más llaves obtengamos más opciones tenemos para abrir las puertas del futuro. Cuantas más puertas abiertas, más oportunidades. Cuantas más oportunidades, más experiencias. Cuantas más llaves…
Diego

3 comentarios:

JavierL dijo...

Enhorabuena Diego, te felicito por tu teoría de las llaves, nada lejos de esta fría y cruel realidad...
Un saludo.
Javier Luis.

Iván dijo...

Lo malo es cuando uno se pierde en busca de esa llave, lo que genera un comportamiento cíclico de autodestrucción, por lo que se intenta encontrarla pero no llegas nunca a ello o cuesta mucho.
A veces, las llaves se encuentran por el camino sin buscarlas y otras veces hay que buscarlas. En otras ocasiones, no sabemos la llave que estamos buscando.
¿No crees?

m0rt0n dijo...

Bien escrito, buen curre Diego! Aunque ya conocía tu teoría, está bien tenerla por escrito :-)

Yo creo que no hay llaves maestras; pero sí hay diferentes llaves que abren la misma cerradura, supongo que cada cuál ha de forjar/encontrar la suya propia.

Que tengas más llaves en la vida que un sereno!

Un abrazo!