domingo, 1 de junio de 2008

Nudos de mi hilo

¿Lo has pensado alguna vez? ¿Por qué a él o a ella? ¿Por qué a este y no a aquel? ¿Por qué yo y por qué tú?

Toda ciudad esconde un enigma difícil de resolver, una ecuación realmente compleja. Los hilos de cada vida se mueven de un lado a otro, trazando patrones y desvelando costumbres.... y de pronto, sin previo aviso, dos hilos se cruzan.

Hay hilos que se cruzan millones de veces y nunca ocurre nada, cada uno sigue tejiendo su “destino” por su lado... sin embargo, hay momentos en el que el milagro ocurre: Dos hilos se cruzan de tal forma que se hace un nudo. El primer nudo es pequeñísimo, casi imperceptible en nuestro largo hilo, pero supone una fuerza, tira un poco de nosotros.
De pronto los dos hilos vuelven a cruzarse, nos encontramos ante un doble nudo, mucho mas fácil de percibir y mas difícil de deshacer. Luego viene uno triple, cuádruple, quíntuple, incluso hay hilos entre los que se hacen tantos nudos que, a simple vista, parece imposible que uno pueda alejarse sin tirar del otro hacia si.
Hay veces que dos hilos se alejan para nunca volver a cruzarse, pero si el nudo que les unió es fuerte, siempre quedará ahí. Será una lazada que ha cambiado lo que son.

Y poco a poco, mientras vamos haciendo nudos con diferentes hilos se va tejiendo nuestra red. Algunos prefieren una red de pocos nudos pero muy sólidos, otros buscan tener una amplia red pero, tal vez, menos resistente. Puede que en el término medio este la virtud... pero cada uno escogemos (o no) que forma dibujará nuestra red.

¿Os habéis fijado?, ha pasado casi invisible ante nuestros ojos... pero a un buen lector le habrá llamado especialmente la atención. Me refiero, por supuesto, al “(o no)”.
Y es que, ¿hasta que punto esta en nuestra mano el decidir con qué hilo cruzarnos? ¿hasta que punto podemos decidir que de este cruce se cree un nudo?. Piénsalo, escoge a una persona importante en tu vida, cuyo hilo y el tuyo estén realmente entrelazados y rastrea su recorrido. Ten cuidado, procura no deshacer ninguno de los nudos, no me hagas sentir culpable. Viaja hacia atrás, recorre tu hilo de vuelta y busca el primer nudo. Incluso puedes ir mas atrás, ¿qué nudos condicionaron que estuvieras allí en ese momento?, ¿qué decisiones te llevaron hasta ese punto?, ¿cuáles fueron los aciertos y los errores, la desgracia y la fortuna que encontraste en aquel camino?, ¿cuáles fueron las fuerzas que te acercaron a aquel “inofensivo” hilo?... incluso puedes viajar mas atrás y lanzar las mismas preguntas sobre el origen de aquellos nudos que generaron esas fuerzas...

No, no me he vuelto loco. Creo firmemente en la libertad, en nuestra capacidad de decisión, en que podemos elegir...pero, si es cierto el dicho de: “tu libertad acaba donde comienza la del otro” ... hay miles de puntos en los que, si nos damos cuenta, nuestra libertad ha acabado y la del otro también. Nadie elige que así sea, pero así es, nadie elige que sea allí, pero allí es. Esos “puntos suspendidos” son el lugar exacto donde se crea el primer nudo... un nudo que puede cambiarlo todo, o no cambiar nada.
¿Azar? ¿Destino? ¿Suerte? ¿Providencia?
Tal vez alguien que conozca la técnica de encaje de bolillos pueda darme la respuesta.
Emilio

1 comentario:

Diego dijo...

Caprichoso destino. Siempre me asaltó la duda de si realmente existe la aletoriedad o está todo predeterminado, es decir, que estamos destinados a pasar por esos nudos. Siempre creí que hay una parte de nuestras vidas que podemos controlar y otra parte que se escapa de nuestro alcance. No está de nuestra mano saber que nos depararán los otros nudos. Benditos nudos de mi hilo, aunque siempre me preguntaré cómo habría sido mi vida con otros nudos.