lunes, 9 de marzo de 2009

Mi peor pesadilla

Despierto.

Un nuevo día de mi vida comienza, pero noto que algo ha cambiado. Cuando ayer cerré los ojos era uno pero ahora… ahora mismo soy otro.
El cambio es sutil, pero lo percibo en toda su profundidad. ¿Qué dirán el resto? ¿se darán cuenta? … si realmente me conocen lo percibirán “alto y claro” y pronto descubrirán que la persona de la que eran amigos, familia o amantes murió ayer para dejar paso a mi yo de hoy. Actuarán como si fuera aquel pero ese quedó atrás perdido entre alguna de las fases del sueño.
Una decisión macabra entra en mi mente: el arte del disimulo y el drama será mi aliado.
Procuraré interpretar el papel de aquel que fui y que todos conocen, encerrando en una cárcel en lo más oscuro de mi alma al nuevo que soy. No es una buena solución, mi experiencia me dicta que toda mentira acaba estallando… cada vez que abra los ojos más me vale tener fuerza suficiente para ahogar a mi nuevo yo antes de que su voluntad se haga fuerte y quiera vivir acabando con lo que fui.

Mientras tomo esta decisión en mi corazón nacen dos preocupaciones:
¿y si acabo olvidando quien fui, cómo proseguiré el engaño?
¿y si acabo olvidando quien soy, cómo dejaré de ser algo más que un títere de mis recuerdos?.
Cierro los ojos.

Duermo.
(y muero)

Emilio

3 comentarios:

Emaleth dijo...

¿y si acabo olvidando quien fui, cómo proseguiré el engaño?

El era reemplaza al soy por lo que lo elimina convirtiendo el engaño en la realidad actual. No se olvida el era, se destruye el es, no continua el engaño porque lo supera para perpetuar el era en el es y, por tanto, desterrarlo en el olvido.

ENDER dijo...

Sin embargo la memoría dista mucho de ser perfecta y poco a poco el era se irá alejando en el tiempo. Pronto se olvidarán detalles que la imitación no ayuda a mantener y el era como el soy se diluyeran.

De ahí la preocupación. Nadie es capaz de recordar el era por mucho tiempo.

Iván dijo...

Nuestros mayores recuerdan mucho mejor que nosotros el "era" que el "soy" porque principalmente viven anclados en su pasado.

Nosotros, sin embargo, quemamos "eras" a diario, dejándolos atrás y reinventándonos día a día, haciendo del "soy" un elemento más importante en nuestras vidas.