viernes, 26 de diciembre de 2008

El viaje

Miró hacia abajo, esforzándose por ver que le esperaba al final del viaje aunque no sabía que le esperaría, nadie había regresado para contarlo y nadie le había explicado en qué consistía: solo sabía que era un viaje obligado, algo a lo que había estado aguardando desde su generación.

Miró a su alrededor, sus demás amigos estaban a su alrededor. Ellos también habían emprendido su viaje. Sentía consuelo al saber que no estaba solo, que estaba acompañado. No podía ver sus rostros pues en ellos no se reflejaba nada pero sabia con seguridad que el miedo y la curiosidad les atenazaba de igual forma que a él mismo.

Miró hacia arriba, un destello de luz le hizo refulgir en la oscuridad de la noche. Eran las estrellas que empezaban a despertar para iluminar su camino. Observó que lo hacían despacio, incluso con timidez y curiosidad, temblando con la fría caricia de su transitar. Seguramente hacía mucho tiempo que no veían a un grupo tan grande.

Miró de nuevo a su alrededor. Empezaba a ver las luces de la ciudad, la silueta de los edificios protegiendo y cobijando a los que allí habitaban. Tras las ventanas se vislumbraba el rostro de curiosos, de niños sonriendo que señalaban al cielo. No podía haber imaginado nunca una bienvenida mejor.

Miró hacia arriba deslumbrado por el sol, arduo enemigo. No recordaba cómo había llegado hasta allí. En su mente aún permanecían las caras felices de los niños pero nada más. A su alrededor estaban todos sus compañeros. Se unían entre sí atemorizados por lo que les iba a pasar. La muerte aguardaba y no se resignaban a caer entre sus brazos tras haber visto tanta belleza aunque hubiese sido en tan corto periodo de tiempo.

Miró a la gente que poco a poco se había ido acercando a ellos, unos con rapidez, otros con cautela pero todos sonreían y los miraban como si no pudiesen creer que estaban allí. Entonces entendió que todo había merecido la pena, el viaje había hecho feliz a la gente y él y sus compañeros esperarían a desaparecer oyendo las risas y siendo parte del juego de aquellos niños.
Vanesa

3 comentarios:

ENDER dijo...

Reto a todo aquel que lea este relato a que adivine sobre qué gira la historia... yo lo hablé el otro día con Vanesa y cuando me lo contó dije: ¡es verdad!, ¿cómo no me he dado cuenta?

Un gran relato que guarda esa magia que Vanesa lográ otorgar a sus textos. Buen trabajo ;)

Iván dijo...

¿Puede ser sobre el genocidio judio en la Alemania de la guerra mundial?

Anónimo dijo...

Es la nieve, ya que no lo dice ella,que nos hace sufrir, dudar y a ivan le hace decir esas barbaridades...jejeje es broma eso ivan